Conocido delincuente cayó tras robar helados, un celular y romper un móvil
Cristian Jasi protagonizó un raid delictivo en Capital. Primero intentó robar en un utilitario de helados, luego forcejeó con una mujer en su casa y terminó agrediendo a policías y destrozando el móvil. Fue condenado en Flagrancia.
na tarde de furia y descontrol terminó con una condena de cumplimiento efectivo para Cristian Jasi, un delincuente que en cuestión de minutos acumuló una seguidilla de delitos que incluyeron hurto, intento de robo, resistencia a la autoridad y daños agravados.
Todo comenzó el pasado 7 de febrero, frente a una conocida cadena de heladerías. La propietaria había dejado estacionado su utilitario Peugeot con el motor encendido en la puerta del local, necesario para mantener funcionando la cámara frigorífica trasera y no cortar la cadena de frío de la mercadería. Aprovechando que el vehículo estaba sin seguridad, Jasi abrió las puertas buscando objetos de valor. Al no encontrar nada, decidió llevarse lo único que pudo: la llave de encendido, apagando el motor y poniendo en riesgo toda la carga de helados.
Una empleada advirtió que el vehículo había dejado de funcionar y, al revisar, notaron el faltante de la llave y la presencia sospechosa de un sujeto que huía por calle Maipú hacia el oeste. Inmediatamente llamaron al 911 y dieron la descripción del ladrón.
Lejos de detenerse, Jasi continuó su raid a solo 300 metros, sobre calle Chile. Allí, vio una vivienda con la puerta apenas abierta e ingresó. Su objetivo fue un celular que estaba sobre la mesa, pero no contó con la reacción de la dueña de casa. La mujer lo enfrentó, forcejeó con él —sufriendo lesiones en el proceso— y logró recuperar su teléfono para llamar a la Policía mientras perseguía al delincuente que escapaba nuevamente.
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El final violento
La Policía, alertada por ambos hechos, logró interceptarlo en inmediaciones de calle Cereceto y Mendoza. Allí, Jasi mostró su faceta más violenta: se resistió al arresto agrediendo a los efectivos y lesionando a uno de ellos.
Una vez reducido y subido al patrullero, el descontrol fue total. El detenido comenzó a golpear su cabeza contra el vidrio de la puerta trasera y, a patadas, logró doblar el parante del móvil hacia afuera, provocando un daño visible en la unidad policial.
El caso fue resuelto rápidamente por el sistema de Flagrancia, bajo la órbita del fiscal Francisco Micheltorena y el ayudante fiscal Eduardo García Thomas. En un juicio abreviado, Cristian Jasi fue condenado a 4 meses de prisión efectiva.
Sin embargo, debido a sus antecedentes, se le declaró la reincidencia, por lo que deberá cumplir la pena tras las rejas en el Servicio Penitenciario Provincial, sin posibilidad de beneficios.