La mujer confesó a la policía que había almacenado en su casa otros cuerpos de bebés, estrangulados al nacer, pero no pudo decir cuántos. En el lugar se encontraron otros seis cadáveres.La justicia se planteó si era posible que su marido y sus dos hijas pudieran ignorar esos asesinatos, dado que los cuerpos estuvieron sucesivamente en el canasto de ropa sucia, en los armarios y en el garaje de la casa. La cuestión fue uno de los grandes capítulos de la instrucción, al cabo de la cual los tres fueron sobreseídos. La obesidad de la mujer facilitó la ocultación de los embarazos.En sus declaraciones, Dominique Cottrez invocó el miedo de que los bebés fueran hijos de su propio padre, con el que tuvo una relación incestuosa desde la infancia hasta su muerte en 2007. Los análisis revelaron empero que todos los bebés eran hijos de su esposo.