El hombre relató que había mantenido una pelea con Richard dentro de la vivienda y que durante el enfrentamiento había sufrido lesiones en ambos brazos.
Pero además contó que su hermano lo habría amenazado de muerte con un arma de fuego y también con un cuchillo sin mango, con dos remaches, que se encontraba sobre la mesa del comedor.
En ese momento, el arma de fuego todavía no había sido encontrada pese al rastrillaje realizado por los policías. La situación cambió cuando Leandro informó a los efectivos que había encontrado un arma escondida dentro de una cocina antigua, debajo de unas prendas de vestir.
Se trataba de un revólver calibre .32 largo, marca Vencedor, con el número de serie adulterado. El hombre entregó voluntariamente el arma a los policías, quienes procedieron a secuestrarla y la colocaron bajo cadena de custodia para su posterior análisis por parte de la División Balística.
Media hora después del inicio del procedimiento, cerca de las 22:30, los efectivos localizaron y aprehendieron al presunto agresor dentro del hall de la vivienda.
La declaración de la familia
Un dato particular del caso surgió de los testimonios de la madre y la abuela de los hermanos, quienes habrían presenciado la pelea.
Según consta en el legajo, ambas mujeres manifestaron no haber visto el arma de fuego ni el cuchillo, no haber advertido lesiones y tampoco haber escuchado las amenazas que luego denunció Leandro.
Pese a estas declaraciones, la investigación avanzó con las medidas correspondientes y el fiscal Cristian Gerarduzzi dispuso el inicio del procedimiento especial de Flagrancia.
Finalmente, mediante un juicio abreviado, Richard Rolando Brizuela fue condenado a un año de prisión efectiva, declarado reincidente y quedó bajo prisión preventiva por los delitos de lesiones leves, amenazas agravadas por el uso de arma de fuego y arma blanca y tenencia ilegítima de arma de fuego sin la debida autorización legal, en concurso real.