La producción ofensiva también se refleja en el rendimiento de las selecciones. Francia, con 13 goles, es el equipo más goleador del torneo, mientras que Alemania y Países Bajos alcanzaron los 11, aunque ambas ya quedaron eliminadas, una muestra de que la contundencia no siempre garantiza seguir con vida en una Copa del Mundo.
Pero si el Mundial tiene dos grandes símbolos ofensivos, esos son Lionel Messi y Kylian Mbappé.
Ambos lideran la tabla de goleadores de esta edición con seis tantos, aunque su competencia va mucho más allá del Botín de Oro. Los dos ya ocupan los primeros lugares en la historia de los Mundiales y continúan ampliando estadísticas que parecían imposibles de alcanzar.
Messi llegó a la Copa con la ilusión de defender el título conseguido en Qatar 2022 y respondió como acostumbra hacerlo. Debutó con un triplete frente a Argelia, marcó un doblete contra Austria y completó su cuenta con otro gol ante Jordania. Esos registros no solo lo mantienen como máximo anotador del certamen, sino que también le permitieron alcanzar los 19 goles mundialistas, convirtiéndose en el máximo goleador de la historia de las Copas del Mundo.
A los 39 años, el capitán argentino sigue derribando marcas. Además de superar los registros de Miroslav Klose y de la brasileña Marta, acumula otra estadística extraordinaria: lleva siete partidos consecutivos marcando goles en Mundiales, una racha que comenzó en las fases decisivas de Qatar 2022 y continúa en esta Copa del Mundo.
Si alguien puede discutirle ese reinado es Mbappé.
El delantero francés volvió a demostrar por qué es considerado uno de los mejores futbolistas del planeta. Con su doblete frente a Suecia alcanzó también los seis goles en el Mundial 2026 y elevó su cuenta personal a 18 tantos en apenas 18 partidos mundialistas, una eficacia pocas veces vista en la historia del torneo.
El atacante del Real Madrid también rompió otro registro de enorme valor: llegó a 10 goles en partidos de eliminación directa, superando a leyendas como Leónidas da Silva y Ronaldo Nazário, que habían convertido ocho. Más de la mitad de sus conquistas llegaron en los encuentros de mayor presión, aquellos en los que una derrota significa despedirse del campeonato.
La diferencia entre ambos es mínima y alimenta una rivalidad que ya trascendió generaciones.
Messi convirtió goles en 15 partidos distintos de Mundiales disputados entre 2006 y 2026. En cuatro de ellos logró marcar más de una vez, incluido su primer triplete mundialista en esta edición frente a Argelia.
Mbappé, en cambio, presenta una estadística todavía más llamativa: registra más partidos con dos o más goles que encuentros con un solo tanto. Ya firmó dobletes ante Argentina, Dinamarca, Polonia, Senegal, Irak y Suecia, además del recordado triplete frente a la Albiceleste en la final de Qatar 2022. Aquella actuación no alcanzó para levantar la Copa, aunque sí le permitió convertirse en el máximo goleador de las finales mundialistas, con cuatro tantos.
Mientras tanto, el resto intenta seguirles el ritmo. Erling Haaland y Harry Kane aparecen como los perseguidores más cercanos con cinco goles cada uno, aunque todavía por detrás de dos futbolistas que parecen jugar una competencia aparte.
El Mundial 2026 todavía tiene varias rondas por delante y tanto Argentina como Francia continúan en carrera. Si ambos seleccionados siguen avanzando, la pelea entre Messi y Mbappé sumará nuevos capítulos. Uno busca agrandar un legado irrepetible; el otro persigue cada récord con la ambición de quien todavía tiene varios Mundiales por delante.
Más allá de quién termine levantando la Copa, el torneo ya dejó una certeza: el fútbol vive una época dorada en la que dos gigantes continúan redefiniendo los límites de lo posible.