Los investigadores detectaron que, durante el envejecimiento, aparece un tipo de célula madre que hasta ahora no había sido identificada y que tiene una enorme capacidad para generar tejido adiposo.
"A medida que las personas envejecen, a menudo pierden masa muscular y ganan grasa corporal, incluso cuando su peso total se mantiene constante", explicó la investigadora Qiong (Annabel) Wang, una de las autoras del trabajo.
La especialista agregó que "el envejecimiento provoca la llegada de un nuevo tipo de célula madre adulta y aumenta la producción masiva de nuevas células de grasa, especialmente en el abdomen".
Cómo llegaron a esta conclusión
El equipo realizó experimentos con ratones y posteriormente confirmó los resultados en células humanas. Los científicos estudiaron las denominadas células madre progenitoras adipocitarias (APCs), responsables de transformarse en células grasas.
Durante los ensayos comprobaron que las APCs provenientes de animales de mayor edad producían una cantidad muy superior de nuevas células de grasa en comparación con las de ejemplares jóvenes.
El resultado permitió concluir que el envejecimiento modifica el comportamiento de estas células y potencia su capacidad para generar tejido adiposo.
Una nueva célula aparece con el paso de los años
Uno de los descubrimientos más relevantes fue la identificación de una población celular completamente nueva. Los investigadores la denominaron CP-As (preadipocitos comprometidos específicos de edad), un grupo de células madre que surge únicamente durante el envejecimiento y que presenta una elevada capacidad para producir grasa abdominal.
Además, identificaron una vía biológica —conocida como LIFR— que actúa como una especie de "interruptor" que activa este proceso. "Descubrimos que el proceso de formación de grasa del cuerpo está impulsado por LIFR", señaló Wang.
Según explicó la científica, mientras los organismos jóvenes prácticamente no dependen de esa señal para producir grasa, en las personas mayores ese mecanismo se vuelve fundamental para la aparición de nuevas células adiposas.
También encontraron evidencia en humanos
Para comprobar si el fenómeno también ocurría fuera de los modelos animales, los investigadores analizaron tejido adiposo de personas de distintas edades. Los resultados mostraron células muy similares a las detectadas en los ratones, especialmente en individuos de mediana edad, lo que refuerza la hipótesis de que el mismo mecanismo ocurre en humanos.
Aunque los especialistas aclaran que todavía queda mucho camino por recorrer, consideran que el hallazgo abre una nueva línea de investigación para combatir la obesidad asociada al envejecimiento. El próximo paso será estudiar cómo bloquear o eliminar estas células antes de que produzcan nuevas células grasas.
Si esos trabajos tienen éxito, podrían desarrollarse tratamientos destinados no solo a reducir la grasa abdominal, sino también a prevenir enfermedades metabólicas y mejorar la calidad de vida durante el envejecimiento.
Los investigadores sostienen que comprender cómo aparecen estas nuevas células podría convertirse en una herramienta clave para enfrentar uno de los cambios físicos más frecuentes que acompañan el paso del tiempo.