John Kennedy tuvo un minuto para los libros de historia de la Copa Libertadores. El futbolista de Fluminense, que había ingresado en el segundo tiempo, sacó un derechazo letal para poner la victoria parcial por 2-1 sobre Boca en el alargue y luego se fue expulsado por demorar excesivamente su grito de gol con la hinchada tricolor.
Transcurrían los ocho primeros minutos del tiempo extra cuando el atacante de 21 años, que era de lo mejor del equipo de Fernando Diniz, recibió un pase de cabeza de Jhon Arias y pintó una volea precisa al segundo palo de Sergio Chiquito Romero que colocó el 2-1 parcial para el Tricolor.
El pibe nacido en Minas Gerais salió disparado a festejarlo con una parte de la tribuna de Flu y se abrazó eternamente con los hinchas. Y demoró tanto que el árbitro Wilmar Roldán decidió apelar al reglamento y mostrarle la tarjeta amarilla por haber demorado de forma excesiva su celebración. El problema era que Kennedy ya estaba amonestado desde antes, por lo que tuvo que dirigirse directamente a las duchas y dejó con un hombre menos a su equipo.
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