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Investigan los estados alterados de conciencia para avanzar en tratamientos neurológicos

Un equipo de investigadores argentinos realizó un estudio sobre los llamados estados no ordinarios de conciencia, experiencias vinculadas al sueño, el trance o ciertos estados neurológicos complejos.

Un grupo de científicos argentinos avanzó en una investigación que busca comprender cómo funciona el cerebro cuando una persona atraviesa estados no ordinarios de conciencia, es decir, situaciones distintas al estado habitual de vigilia.

El estudio analizó experiencias asociadas al sueño, estados de trance, meditación profunda y cuadros neurológicos complejos como el coma o el estado vegetativo. El objetivo principal es entender qué cambios ocurren en el cerebro y cómo esos procesos podrían ayudar en el futuro al tratamiento de trastornos vinculados a la conciencia.

La investigación tomó relevancia luego de documentar un caso poco frecuente: una mujer capaz de ingresar voluntariamente en un estado alterado de conciencia sin utilizar sustancias, medicamentos ni entrenamiento previo.

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A lo largo de veinte sesiones realizadas mediante resonancia magnética funcional, los especialistas observaron que cada vez que la mujer ingresaba en ese estado, su cerebro mostraba modificaciones específicas y repetidas en su funcionamiento.

Los investigadores detectaron que esos cambios cerebrales eran similares a los registrados en personas sometidas a experiencias psicodélicas, meditaciones profundas o estados de trance, lo que abrió nuevas hipótesis sobre posibles patrones comunes en la actividad cerebral.

El trabajo científico sostiene que estos estados pueden funcionar como una especie de “ventana” para estudiar la conciencia humana, ya que permiten observar procesos mentales que normalmente permanecen ocultos durante la vigilia cotidiana.

Uno de los puntos más llamativos del caso es que la mujer podía entrar y salir de ese estado de forma controlada y consciente, algo extremadamente poco habitual en este tipo de investigaciones. Según explicaron los especialistas, la mayoría de las personas que logran inducir experiencias similares requieren años de práctica o entrenamiento específico.

El estudio también plantea interrogantes sobre la capacidad natural del cerebro humano para acceder a estos estados y sobre qué factores podrían facilitar o limitar esa posibilidad en cada individuo.

Además del interés científico, los investigadores consideran que este tipo de hallazgos podría tener aplicaciones clínicas importantes. Entre ellas, mejorar el abordaje de pacientes con trastornos de conciencia severos o aportar información sobre terapias asistidas con psicodélicos que actualmente se investigan en distintos países.

Ahora, el próximo paso será profundizar el análisis para comprender con mayor precisión qué sucede en el cerebro durante cada transición entre estados de conciencia y cómo esas modificaciones impactan en la experiencia subjetiva de las personas.