La modalidad de tres días presenciales se consolidó como la más frecuente: pasó del 39% de las empresas en 2025 al 41% este año. En cambio, los esquemas de dos jornadas en la oficina retrocedieron del 22% al 20%.
Las alternativas con días variables se mantuvieron en el 12%, al igual que las empresas que permiten elegir libremente cuándo asistir. En conjunto, casi ocho de cada diez organizaciones se concentran entre los esquemas de tres días fijos y las modalidades más flexibles.
Otro cambio aparece en la forma de organizar la asistencia. La flexibilidad definida por cada equipo bajó del 62% al 57%, mientras que las políticas corporativas escritas aumentaron del 32% al 35%.
También cambiaron los criterios para acceder al trabajo híbrido. Las empresas que definen la posibilidad de trabajar a distancia exclusivamente según las tareas bajaron del 48% al 43%. En paralelo, las que extienden el beneficio a todo el personal subieron del 28% al 32%.
La modalidad también presenta diferencias según la jerarquía. Los ejecutivos y mandos medios suelen asistir con mayor frecuencia que los profesionales y otros empleados. Además, el porcentaje de organizaciones que reservan el beneficio para puestos fuera de convenio aumentó del 17% al 22%.
En las compañías con personal tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en el interior del país, el 72% aplica los mismos criterios de presencialidad para ambos grupos.
Los números muestran un mercado laboral que ajusta sus reglas, pero no abandona el modelo híbrido. La tendencia dominante sigue siendo combinar el trabajo presencial con jornadas remotas, mientras las empresas formalizan sus políticas y definen con mayor precisión quiénes pueden acceder a esa flexibilidad.