Ante la respuesta, la mujer se ofuscó y se retiró del lugar. Sin embargo, momentos después regresó al hospital e ingresó en la zona de descanso destinada al personal médico, específicamente en el sector de cocina.
Fue allí donde se produjo la agresión. Según consta en el expediente, la imputada empujó a la psicóloga y luego la tomó del cabello, provocándole lesiones y arrancándole parte del pelo.
La situación fue advertida por un empleado del establecimiento, quien intervino y logró separar a la agresora de la damnificada. Poco después llegaron efectivos policiales que se encontraban en el hospital y procedieron a la aprehensión de la mujer, además de dar aviso a la Unidad de Abordaje Territorial (UAT).
El fiscal dispuso entonces el inicio del Procedimiento Especial de Flagrancia. A la imputada se le informó que quedaba detenida y vinculada a un legajo bajo este procedimiento, además del delito que se le atribuía y sus derechos, entre ellos el de guardar silencio y designar un abogado defensor.
Suspensión del juicio a prueba
Como resultado del proceso, se resolvió otorgarle a la imputada la suspensión del juicio a prueba por el plazo de un año.
Durante ese período deberá cumplir una serie de reglas de conducta establecidas en el marco del acuerdo. Entre ellas se encuentran la realización de tareas comunitarias en favor del Estado y el cumplimiento de una reparación simbólica.
Además, se estableció una prohibición de acercamiento a la víctima y la prohibición de realizar actos turbatorios en perjuicio de la profesional.