La sospecha que encendió la alarma
El reglamento fija un límite máximo de 16:1. El problema es que, según Ferrari, Honda y Audi, el motor de Mercedes cumpliría esa cifra en condiciones estáticas, pero la superaría una vez que alcanza temperatura. Esa diferencia, mínima en lo técnico, puede ser enorme en lo deportivo.
Por eso, los rivales apuntaron contra la escudería alemana y pidieron que se cierre lo que consideran una “zona gris” del reglamento.
Alpine utiliza motores Mercedes y sigue el tema con máxima atención. Cualquier modificación en los controles podría afectar directamente su rendimiento, justo en un año clave para Franco Colapinto en la categoría.Un cambio a esta altura no solo alteraría los planes técnicos, sino también el equilibrio de fuerzas antes de que los autos siquiera salgan a pista.
Desde la Federación sostienen que no cambiarán el límite, sino solo la forma de medirlo. Para avanzar, no hace falta unanimidad: alcanza con el aval de la FIA, la F1 y cuatro de los cinco fabricantes.
En ese escenario, Red Bull Powertrains aparece como un actor decisivo. Mercedes, en cambio, salió con los tapones de punta. Su jefe, Toto Wolff, fue tajante: aseguró que el reglamento es claro y que modificarlo ahora sería cambiar las reglas en pleno partido.
Un arranque con ruido y desconfianza
La historia se repite: cada vez que la Fórmula 1 entra en una nueva era técnica, aparecen interpretaciones, ventajas ocultas y discusiones políticas. Lo llamativo esta vez es que la pelea estalló antes del estreno oficial de los nuevos motores.
Mientras tanto, Alpine y Colapinto miran de reojo un conflicto que puede marcar el rumbo de toda la temporada, incluso antes de la primera bandera verde.