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Tras los pasos de Colapinto: qué argentinos están en la escalera hacia la F1

Más de una decena de compatriotas ya tienen confirmada su presencia en fórmulas del exterior para este 2026, en busca de seguir el camino que transitó el hoy piloto titular de Alpine.

La llegada de Franco Colapinto a la Fórmula 1 en 2024 desató una revolución total para el automovilismo argentino, con récord histórico de licencias internacionales, y cada vez más jóvenes hacen su intento de recorrer el mismo camino que quien iniciará este año su primera temporada como piloto titular en el equipo Alpine.

Un poco por el talento, que en Argentina no falta, y otro mucho debido al presupuesto, que no sobra en una economía tan inestable, está claro que llegar a uno de los veintidós asientos desde estas tierras es extremadamente difícil. Lo dejan claro esos 23 años vacíos de representación nacional previos a la llegada del #43, desilusiones varias mediante.

Sin embargo, el fenómeno Colapinto abrió muchas puertas en el exterior para compatriotas detrás de su mismo sueño, de la mano del interés del público, el apoyo de las empresas y un contexto monetario favorable, en el que en ciertos casos es hasta más barato afrontar una temporada en Europa que en el automovilismo nacional, sin contar la amplia diferencia deportiva, técnica y organizativa.

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En 2026, por ahora, serán más de una decena los argentinos que correrán en fórmulas de alto nivel en esa escalera hacia la F1.

La lista empieza con Nicolás Varrone (25 años, de Ingeniero Maschwitz) en la Fórmula 2 con el Van Amersfoort Racing. Tiene toda la temporada asegurada, con 14 fines de semana compartidos con la F1, y la zanahoria de sorprender a Cadillac, el equipo de General Motors que se sumará esta temporada, para el que ya corre con Corvette en la serie de resistencia norteamericana IMSA.

En la F3, también telonera de la F1, será de la partida el prometedor Mattia Colnaghi (17), nacido y criado en Italia, apadrinado por la estructura de desarrollo de Red Bull, quien adoptó a partir de este año la bandera argentina por herencia materna. El campeón de la Eurocup-3 lo hará en el MP Motorsport, la misma estructura que tuvo bajo su techo a Colapinto.

Un escalón por debajo, en la mencionada Eurocup-3 (y antes, la Winter Series española), ya están confirmados el campanense Santino Panetta (16) y el sanisidrense Gino Trappa (17), que serán compañeros en Hitech, y Renzo Barbuy (17, de Bell Ville) manejará para el TC Racing de Thibaut Courtois, el arquero del Real Madrid. A ellos se sumará el porteño Gianni Giovanelli (22) en el GRS Team. La temporada arrancará recién en mayo.

Está cerrada la participación también de Simón Bulbarella (17, de Tigre) y Fausto Arnaudo (15, Arroyito) en la Fórmula 4 española, que empezará en abril, donde también estará el santiagueño Jorge Bruno (18). Y en la F4 italiana, con inicio previsto para mayo, aún no hay nombres puestos (el año pasado estuvo Theo Schropp, aún sin lugar firme) pero sí un equipo argentino, el Alpha 54 Racing de los mecánicos cordobeses ex-F1 Nicolás Bianco y Gregorio Mandrini.

En otras F4, de menor tradición pero igual importancia a la hora de los puntos para la superlicencia de la Federación Internacional del Automóvil, estarán Augusto Paschetta (16, Carlos Pellegrini) y Lázaro Bainotti (apenas 14, Villa Carlos Paz). Correrán en los campeonatos de Europa Central y del Este y de Estados Unidos, respectivamente.

Y en la F4 brasileña -la más cercana al país-, el único hasta el momento es Franco Paolini (también 14) tras pasar por Norteamérica, pero están abiertas las puertas a más nombres. La cercanía geográfica facilita la llegada y tiene el plus de compartir fin de semana con la F1 durante el GP de San Pablo.

Por último, el francoargentino Sacha Fenestraz (26), ex-Fórmula E, irá por su quinta temporada completa en la Super Fórmula japonesa (fue subcampeón en 2022), donde a su vez será parte del Super GT, todo bajo la órbita de Toyota. Si bien hoy parece lejos de la F1, no hay que perder de vista que la empresa nipona tiene fuerte influencia en Haas.

La lista podría seguir. Por un lado, con todos aquellos chicos que van paso a paso en las categorías del karting nacionales e internacionales. Por otro, para los que día a día luchan por conseguir el presupuesto necesario para emigrar. El denominador común: la búsqueda de una proyección global que el automovilismo nacional hace mucho tiempo no ofrece.