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Armoa logró viajar y contó cómo escapó de los misiles en Abu Dhabi

El voleibolista sanjuanino Manuel Armoa relató cómo logró salir junto a su madre de Abu Dhabi en medio de ataques con misiles y drones. Había viajado para jugar la final de la liga con Al Jazira.

El voleibolista argentino y sanjuanino Manuel Armoa compartió en sus redes sociales un impactante relato sobre los días de angustia que vivió junto a su madre en Medio Oriente, luego de que Abu Dhabi quedara bajo ataques con misiles y drones en medio de un conflicto bélico que sacudió a la región.

El jugador había viajado para disputar la liga de vóley con el club Al Jazira, pero lo que debía ser una experiencia deportiva en el exterior terminó transformándose en una situación límite marcada por sirenas, explosiones y noches sin dormir.

Escribo estas palabras con un nudo en la garganta”, comenzó el deportista en una publicación que realizó mientras viajaba en el vuelo 261 de Emirates, que lo trasladaba desde Dubái hacia Guarulhos, uno de los pocos vuelos disponibles hacia Sudamérica.

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Embed - Manuel Armoa Morel on Instagram: "Escribo estas palabras con un nudo en la garganta. En el vuelo Emirates 261, de Dubai a Guarulhos, mi mamá y yo logramos salir de una región que, en cuestión de horas, se convirtió en zona de guerra. Yo estaba en Abu Dhabi jugando al vóley para Al Jazira y mi mamá había viajado para visitarme y ver la final de la liga. Justamente ese día — sábado 28 de febrero — el conflicto explotó y Abu Dhabi comenzó a ser atacada con misiles y drones contra bases militares y aeropuertos. Por más increíble que parezca, la final no se suspendió. Fuimos por carretera a jugarla. Colaboré con 30 puntos, pero nuestras cabezas estaban en el cielo de Abu Dhabi. Después vinieron noches interminables. Encerrados en el baño, sin dormir, con el segundo subsuelo del estacionamiento como bunker, misiles en el cielo, explosiones y el teléfono sonando con alertas: “protéjase en un lugar seguro — estamos interceptando misiles”. Nuestras familias, amigos en argentina y por el mundo intentando saber cómo estábamos. Todo exigía tomar decisiones. Armamos un pequeño kit de supervivencia. Fue horrible. En medio del miedo tuve una certeza: la fuerza de mi mamá a mi lado. No tienen idea de todo lo que hizo para que hoy podamos estar contando esta historia que parece una película de terror. Escribo que sos increíble, mamá. Nunca vi a alguien tan guerrero como vos. No merecías vivir esto, pero nos tocó y por suerte lo pasamos juntos. Conseguimos uno de los pocos vuelos que salieron hacia Sudamérica. Los primeros minutos de vuelo fueron clave para salir de la zona de peligro y que ninguno de los misiles que vimos sobre nuestras cabezas nos alcanzara. Deseo con todo mi corazón que pare LA GUERRA, a los que decidieron quedarse, QUE ESTÉN BIEN, y que de a poco sonidos y luces dejen de aparecer en mi cabeza... Sentí a mi abuela ayudarnos desde el cielo, con mi vieja tenemos una historia más juntos para poner en la lista. Mas amor y paz por favor "
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Según contó, su madre había viajado para visitarlo y acompañarlo en la final del campeonato. Sin embargo, ese mismo día —el sábado 28 de febrero— la situación cambió por completo cuando comenzaron los ataques contra bases militares y aeropuertos.

Yo estaba en Abu Dhabi jugando al vóley para Al Jazira y mi mamá había viajado para visitarme y ver la final de la liga. Justamente ese día el conflicto explotó y Abu Dhabi comenzó a ser atacada con misiles y drones”, relató.

A pesar de la tensión, el partido decisivo se disputó igual. El equipo debió trasladarse por carretera para jugar la final, en medio de la incertidumbre que generaban las alertas. “Por más increíble que parezca, la final no se suspendió. Fuimos por carretera a jugarla. Colaboré con 30 puntos, pero nuestras cabezas estaban en el cielo de Abu Dhabi”, recordó.

Tras el encuentro, el panorama se volvió aún más complejo. Durante las noches, madre e hijo debieron resguardarse en sectores seguros ante las alertas constantes que advertían sobre posibles ataques.

Después vinieron noches interminables. Encerrados en el baño, sin dormir, con el segundo subsuelo del estacionamiento como búnker, misiles en el cielo y explosiones”, contó.

El teléfono no dejaba de emitir advertencias de emergencia mientras los sistemas de defensa interceptaban proyectiles en el aire. “El teléfono sonaba con alertas que decían ‘protéjase en un lugar seguro, estamos interceptando misiles’”, explicó.

En medio del miedo, Armoa aseguró que hubo una certeza que lo sostuvo durante esos días: la presencia de su madre. “En medio del miedo tuve una certeza: la fuerza de mi mamá a mi lado. No tienen idea de todo lo que hizo para que hoy podamos estar contando esta historia”, escribió.

El deportista también relató que debieron tomar decisiones rápidas para intentar mantenerse a salvo. “Todo exigía tomar decisiones. Armamos un pequeño kit de supervivencia. Fue horrible”, confesó.

Finalmente, tras varios días de incertidumbre, lograron conseguir uno de los pocos vuelos que salían hacia Sudamérica. Los primeros minutos de viaje fueron determinantes para dejar atrás la zona de peligro.

Los primeros minutos de vuelo fueron clave para salir de la zona de peligro y que ninguno de los misiles que vimos sobre nuestras cabezas nos alcanzara”, expresó.

La historia del sanjuanino ya había generado preocupación días atrás cuando su madre, Carla Morel, contó públicamente lo que estaban viviendo. Según relató, Armoa había llegado al Al Jazira para disputar la etapa decisiva del torneo y, pese al contexto, tuvo actuaciones sobresalientes: en semifinales anotó 31 puntos ante el último campeón y en la final volvió a destacarse con 30 puntos y una alta efectividad en ataque.

Sin embargo, mientras el torneo avanzaba, el conflicto también escalaba y los partidos se disputaban con alertas activas y sistemas de defensa interceptando misiles en el cielo. Tras atravesar días de miedo, refugios improvisados y una desesperada búsqueda de vuelos para salir de la región, madre e hijo finalmente lograron abandonar el lugar.

Antes de cerrar su mensaje, Armoa dejó un deseo que resume todo lo vivido: “Deseo con todo mi corazón que pare la guerra”.