View this post on Instagram
Según contó, su madre había viajado para visitarlo y acompañarlo en la final del campeonato. Sin embargo, ese mismo día —el sábado 28 de febrero— la situación cambió por completo cuando comenzaron los ataques contra bases militares y aeropuertos.
“Yo estaba en Abu Dhabi jugando al vóley para Al Jazira y mi mamá había viajado para visitarme y ver la final de la liga. Justamente ese día el conflicto explotó y Abu Dhabi comenzó a ser atacada con misiles y drones”, relató.
A pesar de la tensión, el partido decisivo se disputó igual. El equipo debió trasladarse por carretera para jugar la final, en medio de la incertidumbre que generaban las alertas. “Por más increíble que parezca, la final no se suspendió. Fuimos por carretera a jugarla. Colaboré con 30 puntos, pero nuestras cabezas estaban en el cielo de Abu Dhabi”, recordó.
Tras el encuentro, el panorama se volvió aún más complejo. Durante las noches, madre e hijo debieron resguardarse en sectores seguros ante las alertas constantes que advertían sobre posibles ataques.
“Después vinieron noches interminables. Encerrados en el baño, sin dormir, con el segundo subsuelo del estacionamiento como búnker, misiles en el cielo y explosiones”, contó.
El teléfono no dejaba de emitir advertencias de emergencia mientras los sistemas de defensa interceptaban proyectiles en el aire. “El teléfono sonaba con alertas que decían ‘protéjase en un lugar seguro, estamos interceptando misiles’”, explicó.
En medio del miedo, Armoa aseguró que hubo una certeza que lo sostuvo durante esos días: la presencia de su madre. “En medio del miedo tuve una certeza: la fuerza de mi mamá a mi lado. No tienen idea de todo lo que hizo para que hoy podamos estar contando esta historia”, escribió.
El deportista también relató que debieron tomar decisiones rápidas para intentar mantenerse a salvo. “Todo exigía tomar decisiones. Armamos un pequeño kit de supervivencia. Fue horrible”, confesó.
Finalmente, tras varios días de incertidumbre, lograron conseguir uno de los pocos vuelos que salían hacia Sudamérica. Los primeros minutos de viaje fueron determinantes para dejar atrás la zona de peligro.
“Los primeros minutos de vuelo fueron clave para salir de la zona de peligro y que ninguno de los misiles que vimos sobre nuestras cabezas nos alcanzara”, expresó.
La historia del sanjuanino ya había generado preocupación días atrás cuando su madre, Carla Morel, contó públicamente lo que estaban viviendo. Según relató, Armoa había llegado al Al Jazira para disputar la etapa decisiva del torneo y, pese al contexto, tuvo actuaciones sobresalientes: en semifinales anotó 31 puntos ante el último campeón y en la final volvió a destacarse con 30 puntos y una alta efectividad en ataque.
Sin embargo, mientras el torneo avanzaba, el conflicto también escalaba y los partidos se disputaban con alertas activas y sistemas de defensa interceptando misiles en el cielo. Tras atravesar días de miedo, refugios improvisados y una desesperada búsqueda de vuelos para salir de la región, madre e hijo finalmente lograron abandonar el lugar.
Antes de cerrar su mensaje, Armoa dejó un deseo que resume todo lo vivido: “Deseo con todo mi corazón que pare la guerra”.