“Matías no estaba bien, no es que de un día para otro se volvió loco. Hacía varios días que venía actuando extraño. Viví todo el proceso porque siempre estábamos juntos. Si yo iba a la peluquería, él venía conmigo, viajamos juntos por Córdoba, a Punta del Este, y yo no lo veía bien, pero nunca me imaginé que podíamos llegar a esta situación”, explicó María, que está desesperada por el hombre que eligió para pasar el resto de su vida.Distanciado de su madre Elena, quien asegura que a partir de septiembre casi no tuvo contacto con su hijo, Matías comenzó a comunicarse con señas, a jugar al dígalo con mímica para expresar lo que quería decir. Elena hasta comentó que Matías comenzó a fumar aunque nunca supo tragar el humo. La locura comenzaba y no se detenía. Pero siempre estuvo lejos de cualquier hecho de violencia, verbal o corporal, con su esposa y sus amigos.