Zanetti estuvo detrás de importantes producciones operísticas realizadas en San Juan. Trabajó en La Flauta Mágica, Don Carlo y Pagliacci, integrando en sus propuestas distintas disciplinas que atravesaron toda su carrera: el teatro, la pintura, el cine, la escenografía y el diseño visual.
En La Flauta Mágica, concebida especialmente para las dimensiones del Teatro del Bicentenario, asumió una mirada integral sobre la puesta, desde la dirección de escena hasta la escenografía, el vestuario y el diseño visual.
Pero su aporte no quedó solamente sobre el escenario. Sus producciones implicaron un proceso de trabajo junto a artistas, técnicos, realizadores y trabajadores sanjuaninos, que participaron de los distintos procesos de creación y producción.
Esa transferencia de conocimientos es uno de los aspectos que el Teatro del Bicentenario destacó al despedirlo. Su paso por la provincia dejó herramientas y experiencias que continuaron formando parte del trabajo de los equipos locales.
Su última participación en San Juan fue con Pagliacci, una puesta en la que volvió a combinar su experiencia en distintas ramas artísticas para construir una propuesta escénica de fuerte identidad visual.
El argentino que llegó a Hollywood y ganó un Oscar
La trayectoria de Zanetti trascendió ampliamente las fronteras argentinas. Nacido en Córdoba capital, desarrolló durante más de seis décadas una carrera que atravesó la pintura, el cine, el teatro, la ópera y la dirección de arte.
Su nombre quedó asociado especialmente a Hollywood luego de ganar el Oscar a la Mejor Dirección de Arte por Restauración, en 1996. También recibió una nominación de la Academia por Más allá de los sueños, película protagonizada por Robin Williams.
Trabajó además en producciones como Línea mortal y La guarida, mientras que en Argentina desarrolló una extensa actividad vinculada a la escena teatral y operística.
Su obra pictórica estuvo marcada por figuras luminosas sobre fondos oscuros y una búsqueda estética atravesada por elementos simbólicos y metafísicos. Como director y escenógrafo, construyó un lenguaje caracterizado por escenarios cargados de detalles, fantasía y una fuerte presencia visual.
Un artista que seguía trabajando
La noticia de su muerte encontró a Zanetti todavía activo. Había participado recientemente de una retrospectiva en Córdoba y se encontraba trabajando en una nueva producción operística en Buenos Aires.
Ese recorrido explica también la dimensión de su vínculo con San Juan. Para el Teatro del Bicentenario, su legado no está solamente en las grandes obras que quedaron registradas sobre el escenario, sino también en las personas que aprendieron trabajando a su lado.
El escenario sanjuanino lo despidió reconociendo precisamente esa doble dimensión de su paso: el artista internacional que llevó grandes producciones a la provincia y el maestro que compartió conocimientos con quienes hicieron posible cada puesta.