Alma ingresó al Hospital Rawson el 26 de noviembre de 2025, alrededor de las 10:50, luego de presentar un cuadro de malestar general. Según la denuncia de la familia, permaneció durante aproximadamente ocho horas en el sector de observación común y su estado fue agravándose con el paso del tiempo.
El cuestionamiento central de sus familiares apunta a que no se habría dimensionado la gravedad del cuadro ni realizado a tiempo determinados estudios o intervenciones que, según sostienen, podrían haber permitido detectar lo que estaba ocurriendo.
La menor finalmente murió ese mismo día mientras permanecía en el hospital.
En un primer momento, la explicación oficial vinculó el fallecimiento con causas naturales y un cuadro de meningitis. Esa conclusión no convenció a la familia, que decidió recurrir a la Justicia para que se investigara la atención que recibió la niña.
La investigación busca precisamente establecer si la evolución de Alma era compatible con el diagnóstico realizado en el hospital y, fundamentalmente, si durante su atención existió alguna omisión o negligencia que pueda tener relevancia penal.
Dentro de las primeras medidas de la causa, la Justicia puso bajo la lupa a un médico pediatra que atendió a Alma durante aquella jornada. Su identidad no trascendió públicamente debido al estado inicial del expediente.
El profesional ya cuenta con un perito de parte, mientras que la familia también incorporó al expediente un estudio médico forense realizado de manera particular.
Ese informe introdujo una hipótesis diferente respecto de la causa de muerte. Según lo planteado por la querella, el análisis sostiene que Alma habría sufrido una pericarditis infecciosa restrictiva, acompañada por una acumulación de líquido en el tórax y alrededor del corazón.
De acuerdo con esa interpretación, el cuadro habría provocado una progresiva dificultad para oxigenarse y un compromiso cardíaco severo. La familia sostiene que, de haberse identificado esa situación, podría haber requerido una intervención urgente para drenar el líquido.
La pericia oficial realizada este viernes será clave para determinar cuánto respaldo científico tiene cada una de las hipótesis y cuál fue efectivamente la condición médica que atravesó la niña antes de morir.
La familia también llevó su reclamo a Tribunales
Mientras los especialistas analizaban los elementos médicos de la causa, los familiares de Alma se concentraron frente a Tribunales para reclamar que la investigación avance.
El abrazo simbólico buscó mantener visible el caso y acompañar el proceso judicial iniciado luego de la denuncia presentada contra los profesionales que participaron de la atención de la menor.
Para la familia, el paso del tiempo no cerró las preguntas sobre lo ocurrido aquel 26 de noviembre. Por el contrario, esperan que la investigación permita reconstruir las últimas horas de Alma y determinar si hubo responsabilidades.
Otro de los puntos que fue planteado durante la investigación estuvo relacionado con el estado de vacunación de la niña. La familia presentó su carnet para acreditar que Alma tenía sus vacunas al día, con la excepción de las correspondientes a los 11 años, que aún se encontraban dentro del período correspondiente según lo señalado por sus allegados.
Ahora, la atención está puesta en el resultado de la pericia médica oficial. Con ese elemento y el resto de la evidencia reunida, la fiscalía deberá definir si existen fundamentos para avanzar contra el personal sanitario investigado o si, por el contrario, la evidencia descarta una responsabilidad penal.
La pregunta que permanece abierta es la misma que llevó a la familia a recurrir a la Justicia: qué pasó con Alma durante esas horas en el Hospital Rawson y si su muerte pudo haberse evitado.