De las charlas al dibujo: cómo la IA convierte tu perfil en una caricatura
Cada vez más usuarios usan ChatGPT para crear caricaturas personalizadas basadas en sus conversaciones. Cómo funciona la tendencia y cómo sumarse.
En los últimos días, una nueva tendencia comenzó a ganar protagonismo en redes sociales y comunidades digitales: la creación de caricaturas personalizadas a través de ChatGPT. Usuarios de distintas plataformas comparten ilustraciones generadas con inteligencia artificial que reflejan su apariencia, su trabajo y aspectos de su personalidad, a partir del historial de conversaciones con el asistente virtual.
La dinámica se basa en aprovechar la información que el chatbot va acumulando a lo largo del tiempo, como intereses, actividad profesional, estilo de comunicación y preferencias personales, para transformarla en una imagen digital adaptada a cada usuario.
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El punto de partida es una solicitud concreta. Quienes participan de la tendencia recomiendan escribir: “Crea una caricatura de mí y mi trabajo basándote en todo lo que sabes sobre mí, de acuerdo a nuestras conversaciones”.
A partir de ese mensaje, la inteligencia artificial analiza los intercambios previos y selecciona los datos más relevantes para construir el retrato.
En muchos casos, el sistema también puede solicitar una fotografía personal. Si bien este paso es opcional, permite mejorar la precisión de los rasgos físicos y la ambientación, sumando mayor realismo y detalles al resultado final.
Con esa información, ChatGPT genera una ilustración que combina características físicas con elementos simbólicos vinculados al trabajo, los hobbies y el perfil digital del usuario. El resultado suele ser una imagen que refleja no solo la apariencia, sino también la identidad construida en el entorno virtual.
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La tendencia no se limita a quienes tienen un largo historial de uso. Los nuevos usuarios o quienes interactuaron poco con la plataforma pueden participar aportando datos de manera directa, como su ocupación, gustos personales, estilo de dibujo preferido y tono deseado, ya sea humorístico, artístico o más formal.
Este método alternativo garantiza que la inteligencia artificial disponga de información suficiente para crear una caricatura representativa, ampliando el alcance del fenómeno a un público más amplio.
En redes como Instagram, X (ex Twitter) y Facebook circulan cientos de ejemplos, donde se observan retratos con referencias a profesiones, pasatiempos y rasgos personales. La combinación entre descripciones, imágenes y análisis del historial permite resultados que llaman la atención por su nivel de personalización.
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Además, muchos usuarios experimentan con distintas variantes, ajustando pedidos, modificando estilos y probando nuevos formatos. Esta posibilidad de adaptación y juego creativo consolidó a las caricaturas con IA como una de las tendencias digitales más destacadas de 2026.
El fenómeno también se conecta con experiencias previas. Meses atrás, otra moda similar se viralizó con la transformación de fotos reales al estilo Ghibli, inspiradas en películas como Mi vecino Totoro o El viaje de Chihiro. Aquellas imágenes, marcadas por tonos suaves y estética onírica, mostraron el interés creciente por la creatividad digital impulsada por inteligencia artificial.
Hoy, las caricaturas personalizadas vuelven a reflejar ese vínculo entre tecnología, identidad y entretenimiento, y confirman el avance de la IA como una herramienta cada vez más presente en la vida cotidiana y en las redes sociales.