Según la experta, la investigación mostró cómo el consumo de los alimentos ultraprocesados puede producir una mayor predisposición a alteraciones neurocognitivas y efectos del envejecimiento cerebral a una edad más temprana. “Aquellas personas que consumían mayor proporción de alimentos ultraprocesados a los 30, 40, 50 y 60 años, presentaban áreas de pequeño daño a nivel estructural en el cerebro, que suele aparecer a edades más avanzadas”, señaló.
Además, las personas que más ultraprocesados consumían presentaban más grasa corporal y visceral en el abdomen, esta última asociada a la inflamación y a daño en los vasos sanguíneos que pueden alcanzar al cerebro.
La relación entre los ultraprocesados y el daño al cerebro
El especialista dijo que la mala calidad de estos alimentos produce “una inflamación generalizada en las células de nuestro organismo y aumenta el estrés oxidativo. Esto implica daño celular”, aseguró.
Y agregó: “Si la energía que le proporcionamos le produce pequeñas inflamaciones o bien reacciones de estrés oxidativo, le estaremos generando pequeños daños estructurales, que aumentarán el riesgo de sufrir una enfermedad neurodegenerativa en un futuro”.
Además, la investigación demostró que el consumo de ultraprocesados desplaza el de otros alimentos más saludables, ya que, según los resultados, las frutas, las verduras, los cereales y otros alimentos mínimamente procesados suponían el 41% de las raciones diarias en los mayores consumidores, frente al 68% en los menores consumidores.
¿Qué debemos comer para preservar la salud del cerebro?
La alimentación es la mejor manera de prevenir enfermedades y, en el caso de la salud cerebral, Moliner señaló la dieta MIND como una de las opciones ideales, ya que combina frutas y verduras de temporada, aceite de oliva y otros ingredientes que ayudan a cuidar el corazón y reducir la presión arterial. Esta dieta plantea el consumo de 10 alimentos claves para nuestra salud cerebral, considerando la cantidad de veces que debemos comerlos en una semana:
- Verduras de hojas verdes: al menos 1 porción al día
- Resto de verduras (de temporada): 2 o más porciones al día
- Frutos secos: 2 o más porciones al día
- Aceite de oliva virgen extra: diario
- Carne de ave: 2 o más porciones a la semana
- Cereales integrales: 3 o más porciones al día
- Legumbres: 4 o más porciones por semana
- Pescados y mariscos: 1 o más raciones por semana
- Frutos rojos o del bosque: 2 o más porciones por semana
Se recomienda que quienes practican la dieta MIND eviten la manteca y la margarina, las comidas fritas, los dulces y las tortas, la carne roja y los lácteos enteros.