En el sexto puesto se encuentra Ezequiel Atauche, representante de Jujuy por La Libertad Avanza, que notificó cerca de $800 millones, y allí, muy cerca, aparece Sergio Uñac con sus $594 millones, por encima de la mayoría de sus colegas de distintas fuerzas. Detrás del sanjuanino, aunque en cifras todavía significativas, figuran otros senadores con bienes que superan con holgura los $400 millones, completando así un pelotón de dirigentes cuya realidad económica dista mucho de la de la mayoría de los argentinos.
Si bien el crecimiento de Uñac en 2024 parece más contenido, la comparación con el año anterior marca la verdadera sorpresa. En 2023, el exgobernador había declarado $498 millones, lo que implicó un aumento del 308 % respecto de 2022, una variación que superó de largo a la inflación récord de aquel período, que fue del 211 %. Ese salto patrimonial lo colocó entre los legisladores con mayor incremento de todo el Congreso.
Hoy, ya en su banca del Senado tras haber gobernado San Juan durante dos períodos y haber sido vice de José Luis Gioja, la evolución de su patrimonio sigue siendo observada de cerca. Los organismos de control insisten en que estas presentaciones no solo son un trámite legal, sino una herramienta para que la sociedad pueda seguir de manera transparente el manejo de los bienes de quienes deciden políticas públicas.
En un país donde la mayoría de los ciudadanos lucha por llegar a fin de mes, el contraste con las fortunas de quienes los representan reabre el debate sobre transparencia, responsabilidad y la distancia entre la política y la vida cotidiana. Las declaraciones juradas, más que una formalidad, se convierten cada año en una radiografía que muestra esa diferencia con claridad.
Por Gabriel Rotter.