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Lozano pidió a los políticos sanjuaninos ser comprometidos

En la celebración de la Revolución de Mayo, el arzobispo de San Juan centró su discurso en la importancia del servicio y el compromiso. Estuvo presente el gobernador Marcelo Orrego y funcionarios.

En el marco de las celebraciones por el 25 de Mayo, el arzobispo de San Juan, Jorge Lozano, ofreció una emotiva homilía durante el tradicional Tedeum, realizado en la Iglesia Catedral en una mañana fresca. Su discurso estuvo centrado en la importancia del servicio y el compromiso ciudadano.

Participaron de la ceremonia religiosa el gobernador Marcelo Orrego y el gabinete del Gobierno de San Juan, además de representantes del Poder Legislativo y Judicial.

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En su homilía, Lozano comenzó citando el Evangelio de Marcos: “El que quiera ser el primero que se haga servidor de todos” (Mc 10, 44), enfatizando la necesidad de que los líderes sean servidores del pueblo. Recordó a los hombres y mujeres de la Revolución de Mayo de 1810, quienes dejaron la comodidad de sus hogares para participar en el Cabildo Abierto bajo la consigna “el Pueblo quiere saber de qué se trata”. Esta participación ciudadana fue crucial para la formación de una decisión institucional consciente.

El arzobispo pidió a los presentes convertirse en ciudadanos comprometidos con el bien común. “Ustedes son servidores públicos, servidores de todos teniendo en cuenta nuestra vocación de ser Nación", expresó, destacando la responsabilidad de los funcionarios públicos como administradores y promotores de una convivencia basada en la justicia y la paz.

En su homilía, Lozano subrayó la necesidad de cuidar a los más vulnerables, afirmando que "una Nación grande es la que sabe cuidar a los pequeños". Criticó la creciente tendencia a la ofensa y la descalificación, que contrasta con la solidaridad y el encuentro que deberían prevalecer. "No podemos dejarnos vencer por una mirada fatalista que arrasa con los derechos de los más vulnerables. Si proclamamos la igualdad de oportunidades, hemos de cuidar a todos. Porque 'Toda vida Vale', desde la concepción hasta la muerte natural, en todas sus etapas y todas las dimensiones".

El arzobispo también se refirió a las recientes noticias sobre corrupción en la distribución de alimentos, calificándolas de muy graves y subrayando que "no se debe malversar la comida destinada a los pobres". Exhortó a investigar y enjuiciar a los culpables sin interrumpir la asistencia a los necesitados, advirtiendo que "terminan pagando justos por pecadores".

Lozano concluyó su homilía alertando sobre la cizaña de la corrupción y el narcotráfico, que socavan el tejido social. En un contexto global de guerras y destrucción, resaltó la necesidad de organizar la esperanza, una virtud colectiva que impulsa a la acción solidaria. Citando a San Pablo, recordó la exhortación a amar fraternalmente y a considerar las necesidades de los pobres como propias, invitando a la comunidad a seguir este camino con la ayuda de la gracia divina, formando parte de una misma familia.