La violencia escaló rápidamente. En la cocina, el acusado cerró de manera violenta la puerta de la heladera sobre la mano izquierda de la mujer, provocándole una lesión por aplastamiento. Luego, en el comedor, empujó a la joven contra una mesa, lo que ocasionó que cayera sobre varias sillas y sufriera golpes en la espalda y en el brazo izquierdo.
Siempre según la denuncia, cuando la menor intentó reincorporarse, Guevara la arrojó nuevamente al suelo, la sujetó del cabello y la golpeó en el rostro y en la nuca, agravando su estado físico y emocional.
Ante el estado de shock de su hija, la madre decidió abandonar la vivienda y pedir auxilio. En la vía pública, ambas se encontraron con efectivos de la Unidad D-02, que realizaban tareas de prevención. Tras ser informados de lo ocurrido, los policías regresaron al domicilio y procedieron a la aprehensión del agresor, con intervención del Ayudante Fiscal de turno.
Como resolución judicial, se otorgó la suspensión del juicio a prueba por el término de un año, imponiendo al imputado una reparación simbólica de $10.000 y una donación de $50.000 en leche destinada a la fundación FUNDAME, además de la exclusión inmediata del hogar familiar.
La denunciante solicitó medidas de protección, entre ellas la prohibición de acercamiento, mientras que la UFI interviniente quedó a cargo del control del cumplimiento de las condiciones impuestas.