En su primera declaración, la joven sostuvo que el hombre le realizó comentarios de contenido sexual, le tocó el cabello y le manifestó su intención de mantener una relación con ella. De acuerdo a ese relato, también la habría tomado del brazo y tocado los pechos por encima de la ropa, situación de la que logró zafar para retirarse del lugar.
El expediente avanzó y el 23 de julio de 2025 Torres fue formalmente imputado por el delito de abuso sexual simple. Sin embargo, un día antes de esa audiencia, la denunciante ya había comunicado telefónicamente a la Fiscalía su decisión de no continuar con la denuncia, al señalar que se trataba de un conflicto familiar.
Esa postura fue ratificada en octubre, cuando volvió a ser notificada y confirmó su voluntad de no seguir adelante con el proceso. Finalmente, un informe psicológico incorporado al expediente dejó asentado su pedido de interrupción definitiva. En ese marco, la joven manifestó que no quería generar mayores conflictos en el ámbito familiar y que el imputado ya no la molestaba.
Ante la falta de impulso de la acción penal por parte de la denunciante, la Fiscalía solicitó el sobreseimiento. El juez Adárvez hizo lugar al planteo y dictó el sobreseimiento total y definitivo del comerciante, dejando cerrada la causa.