Así, la extracción vía Puerto Iguazú resultó la primera opción, ofrecida como una posibilidad por la propia administración de Javier Milei. Uno de los asuntos que generó mayor discusión en el operativo fue cómo explicar que un avión privado pudiera estar estacionado tanto tiempo sin generar suspicacias. En estricta confidencialidad, una fuente del sector aeronáutico comentó a Infobae que la programación del vuelo hacia las 2 de la mañana del martes con destino a Estados Unidos se conoció fácilmente luego de que la empresa lo programara.
Bolsonaro modificó de manera sustancial la modalidad de su traslado. Al comienzo, se había evaluado una ruta que lo iba a colocar en Foz de Iguazú en cuestión de horas. Por los tiempos previstos, podría haberse tratado de un vuelo aéreo interno. Aquello finalmente no sucedió y eso explica por qué no salió ese martes por la madrugada.
Los tiempos posteriores coinciden con las especulaciones de que esa familia se trasladó en una camioneta desde su residencia en Brasilia hasta el Aeropuerto de Puerto Iguazú. La distancia entre ambos destinos es de aproximadamente 1.600 km, más de 20 horas de conducción sin contar paradas, desvíos ni la espera en la frontera. Quienes suelen hacer ese tipo de traslados recomiendan planearlo en dos días, pero el tiempo apremiaba para los Bolsonaro.
Ante el cambio de planes, los responsables de organizar la logística precisaban ganar tiempo por varios motivos para evitar las siguientes medidas:
- Una alerta roja de Interpol.
- Que no se interviniera el pasaporte italiano de Flávio.
- Que no se reforzara el control migratorio en Foz de Iguazú.
La noticia de la potencial salida del país de Bolsonaro generó estupor en Brasil y tardó poco en tener escala global. Con ello llegaron los cruces de versiones de todo tipo, con la presunta certeza que ya había salido de Brasil. Eso les hizo ganar tiempo.
Fueron muy pocos los funcionarios del Gobierno argentino que sabían del operativo. Al menos al comienzo. Luego, hubo autoridades legales de diferentes estamentos del Poder Ejecutivo que asesoraron sobre los diferentes escenarios que podían llegar a producirse para evitar que la administración libertaria pudiera ser pasible de sanciones. “Queríamos hacerlo lo más prolijo posible”, admite una altísima fuente de la Casa Rosada.
Tanto el presidente Javier Milei como funcionarios de primera línea de la administración nacional estuvieron al tanto de la organización logística de la salida de Bolsonaro.
La ruta de vuelo por la que finalmente salieron los cuatro brasileños no fue directo hacia Fort Lauderdale, como se preveía originalmente: hizo escala en Guayaquil, Ecuador, para cargar combustible. Para aterrizar finalmente a las 10:30 am de Argentina del miércoles en Miami.
Una fuente diplomática de Itamaraty en diálogo con Infobae expresó su preocupación sobre las repercusiones políticas en la relación bilateral, la cual ya se encuentra deteriorada. “Fue una provocación”, sintetizan. El Palacio do Planalto no realizó una comunicación oficial del hecho hasta la publicación de este artículo.