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El cuarteto cordobés llegó de la mano de Q'Lokura, que contagió a todo el estadio con su energía, y la recta final de la previa estuvo a cargo de Pablo Lescano y Damas Gratis, que pusieron el broche de oro cumbianchero antes de que el colectivo de la Selección llegara a Núñez.
Una vez que Messi pisó el césped, Fabio Santana, cantante y excombatiente de la Guerra de Malvinas, interpretó el Himno Nacional Argentino con la bandera de "Las Malvinas son argentinas" desplegada sobre el campo —la misma que los jugadores mostraron tras ganarle a Inglaterra en el Mundial—. El momento fue uno de los más emotivos de la noche.
En el entretiempo, el rock tomó el protagonismo. Gaspar Benegas, guitarrista de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, interpretó una versión acústica de "Jijiji", el clásico de los Redonditos de Ricota, y puso a todo el Monumental a cantar al unísono.
Desde uno de los palcos, Charly García siguió la noche con atención, en una imagen que reunió simbólicamente a dos referentes máximos de las dos grandes pasiones argentinas: el fútbol y el rock.
Terminado el partido, el cielo de Núñez se convirtió en lienzo. Cientos de drones formaron el escudo de la AFA, el número 10, la silueta de Messi pateando una pelota y la imagen más esperada: Leo sosteniendo la Copa del Mundo. El espectáculo recorrió su historia con la Selección, incluyó el Obelisco como símbolo de los festejos del Mundial y cerró con su rostro de perfil sobre el estadio y el mensaje "¡Gracias Leo!" rodeado de las tres estrellas. El capitán lo siguió desde el césped, junto a sus compañeros, visiblemente conmovido.
El tramo final de la noche fue el más emotivo. Soledad Pastorutti interpretó "Brindis", el mismo tema que Leo había elegido para anunciar su retiro en Instagram. Al terminar la canción, la cantante y el capitán se fundieron en un abrazo cargado de emoción que quedará en la memoria de todos. Antonela Roccuzzo y los tres hijos de Messi —Thiago, Mateo y Ciro— fueron vistos entre lágrimas en el palco.
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Luego fue el turno de Lionel Messi, quien tomó el micrófono y habló ante las 80.000 personas que colmaron el Monumental para despedirlo. Sus palabras, en un estadio en silencio absoluto, cerraron el capítulo más importante de su carrera con la camiseta argentina.
Ulises Bueno puso el punto final con su cuarteto, para que la noche terminara como empezó: con la gente bailando y celebrando al mejor de la historia.