Para la selección dirigida por Lionel Scaloni, el compromiso tendría un condimento especial. Más allá de tratarse del duelo entre los campeones de la Copa América y la Eurocopa 2024, significaría la primera oportunidad de volver a enfrentarse con España tras la derrota en la final del Mundial 2026.
Sin embargo, todavía quedan obstáculos importantes por resolver. El principal tiene que ver con el calendario de la selección española, que durante esa misma ventana internacional debe disputar dos compromisos por la fase de grupos de la UEFA Nations League: el 12 de noviembre visitará a República Checa y el 15 recibirá a Inglaterra.
Ante ese escenario, una de las alternativas que analizan los organizadores consiste en reprogramar esos encuentros para liberar una fecha que permita disputar la Finalissima.
Existe otra posibilidad dentro del calendario internacional, entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, aunque vuelve a surgir el mismo inconveniente: España también tiene programados partidos oficiales por la Liga de Naciones frente a Croacia y República Checa.
Si ninguna de esas opciones logra avanzar, el partido podría quedar nuevamente postergado y trasladarse directamente a 2027.
Una negociación que ya había fracasado
La suspensión del encuentro no fue una decisión repentina. Durante varios meses las distintas organizaciones intentaron encontrar una fecha y una sede que conformaran a todas las partes.
Después de descartar Qatar en la fecha original, surgió la posibilidad de trasladar el partido al estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. La propuesta contemplaba una distribución equilibrada de entradas para ambas parcialidades, aunque la AFA descartó esa alternativa al considerar que España tendría una ventaja deportiva al jugar como local.
Más adelante también se estudió un formato con partidos de ida y vuelta, uno en Madrid y otro en Buenos Aires, antes de las competencias continentales de 2028. Incluso se evaluó mantener el 27 de marzo o trasladar el compromiso al 30 de ese mes.
La última propuesta impulsada por la AFA y respaldada por la Conmebol buscó llevar el encuentro al Estadio Olímpico de Roma el 31 de marzo. Tampoco prosperó y la Finalissima terminó suspendida al no alcanzarse un acuerdo definitivo entre las partes.
Ahora, con una nueva ventana disponible en el calendario internacional, la posibilidad de que Argentina y España vuelvan a verse las caras recuperó fuerza. Si las negociaciones llegan a buen puerto, la Finalissima ofrecerá mucho más que un nuevo título: será el reencuentro entre dos selecciones que protagonizaron la última definición de la Copa del Mundo y que volverían a medir fuerzas apenas unos meses después.