El caso generó incertidumbre durante buena parte del martes, luego de que aliados y colaboradores no lograran precisar dónde estaba el senador. La posibilidad de que hubiera salido de Brasil cobró fuerza tras conocerse que no se había presentado a entregar los documentos. Las autoridades argentinas, por su parte, negaron tener registros de su ingreso al país, pese a las versiones sobre un eventual paso por la frontera.
Flávio Bolsonaro está bajo investigación por presuntas irregularidades financieras. Una de las líneas indaga posibles movimientos de dinero vinculados al financiamiento de Dark Horse, una película biográfica sobre su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. En ese expediente se investigan sospechas de lavado de dinero, corrupción y evasión de divisas.
Antes de su salida, Flávio había afirmado que no tenía intención de abandonar Brasil y que entregaría sus pasaportes para defenderse de lo que calificó como una medida intimidatoria. Sin embargo, el plazo judicial venció sin que cumpliera la orden.
Lula cuestionó que su rival se marchara del país en lugar de permanecer en Brasil para responder a las acusaciones. La salida del senador suma tensión al escenario político brasileño, luego de una elección cuyo resultado Flávio todavía no había reconocido formalmente, aunque su partido sí aceptó la victoria del actual presidente.