Todo comenzó cuando el padre de este niño le pasó un cigarrillo de broma cuando él apenas tenía 18 meses de edad. ¿A eso le llaman broma? 1 año y medio después, el niño ya era un adicto a la nicotina.
Sumado a su problema con la nicotina, el niño indonesio comenzaba a presentar un evidente sobrepeso. A eso hay que agregarle que cada cierto tiempo sufría de fatiga y cansancio poco común para cualquier niño.
Al ver que sus padres no hacían mucho y que sus vecinos estaban más preocupados por grabar y subir sus videos que de ayudarlo, tuvo que ser la comunidad internacional la diera el primer paso a la recuperación de este niño. Lo primero que había que lograr era quitarle la custodia del niño a sus "bromistas" padres. Y luego pensar en un plan de rehabilitación.
Finalmente los padres lograron quedarse con Ardi con el compromiso de que lo llevarían a rehabilitación, la cual por cierto, resultó ser un total fracaso. Si bien es cierto que el niño pudo dejar el cigarrillo (a duras penas), encontró refugio en un nuevo vicio: la comida chatarra.
Por suerte, la comunidad internacional volvió a tomar cartas en el asunto y, con apoyo psicológico, actividad física regular y una dieta equilibrada, el pequeño Ardi pudo volver a ser un niño normal... como nunca antes pudo serlo.
Fuente: infobae
San Juan 8
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