Según el análisis citado, durante los primeros seis meses del año la CBT aumentó 34,7% interanual, mientras que el ingreso familiar total lo hizo en torno al 25%. Esa diferencia implica que el costo de cubrir las necesidades básicas avanzó más rápido que los ingresos de los hogares.
Otro de los elementos mencionados es el comportamiento del mercado laboral. El crecimiento del empleo se habría concentrado en mayor medida en trabajadores por cuenta propia informales y asalariados informales, con ingresos inferiores a los del empleo registrado.
A esto se suma la pérdida de capacidad de algunas transferencias sociales para compensar el aumento del costo de vida. Entre los programas mencionados aparecen la AUH, Progresar, Acompañamiento Social y Volver al Trabajo.
Qué diferencia hay con la canasta alimentaria
La Canasta Básica Total no debe confundirse con la Canasta Básica Alimentaria (CBA). La primera incorpora, además de alimentos, otros bienes y servicios necesarios para el hogar y se utiliza para determinar la línea de pobreza.
La CBA, en cambio, contempla exclusivamente los alimentos necesarios para cubrir determinados requerimientos nutricionales y sirve como referencia para establecer la línea de indigencia.
El análisis citado advierte además que la medición oficial podría no reflejar completamente el deterioro de algunos hogares debido a factores metodológicos, entre ellos cambios en la subdeclaración de ingresos de la Encuesta Permanente de Hogares y el retraso en la actualización de los ponderadores utilizados para la Canasta Básica Total.
De esta manera, el valor de $1.531.473 funciona como referencia para determinar la línea de pobreza de un hogar de cuatro integrantes en junio, mientras que el comportamiento de los ingresos y del empleo resulta clave para conocer cuántas familias pueden efectivamente alcanzar ese nivel de consumo.