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El adiós a Micaela, la nena que convirtió su lucha en esperanza: su historia

Micaela González murió después de atravesar un glioma difuso de tronco encefálico. Su historia había movilizado a San Juan y generado esperanza tras una notable respuesta al tratamiento.

Micaela González tenía apenas 5 años, pero durante meses su historia trascendió las paredes de un hospital y llegó a miles de personas en San Juan y en distintos puntos del país.

Este jueves, la pequeña murió después de una larga lucha contra un glioma difuso de tronco encefálico, un tipo de tumor cerebral agresivo que había cambiado de manera inesperada la vida de toda su familia.

Todo había comenzado con un diagnóstico devastador. Los médicos habían explicado que el tumor era inoperable y que afectaba una zona del cerebro vinculada con funciones vitales. El panorama inicial era difícil y el tiempo estimado de vida no superaba, según había trascendido, los seis meses.

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Pero Micaela siguió adelante.

Su familia se trasladó a Buenos Aires para que pudiera ser atendida en el Hospital Garrahan, donde comenzó un tratamiento de radioterapia, la principal alternativa disponible para intentar controlar la enfermedad.

Después del tratamiento, los controles mostraron una respuesta que sorprendió a su entorno. La lesión se había reducido de manera considerable y, durante un tiempo, Micaela volvió a recuperar fuerzas. Volvió a sentarse para comer, tuvo momentos de mayor energía y hasta pudo participar de su acto de egreso del jardín.

Para su familia, cada una de esas pequeñas cosas se convirtió en una celebración.

La historia también había movilizado a San Juan. Durante 2025 se realizaron campañas solidarias para ayudar a sus padres a afrontar los gastos de traslado y permanencia en Buenos Aires. Muchas personas siguieron su evolución y acompañaron a la familia durante los meses más difíciles.

En ese camino también apareció la fe. La familia había encontrado consuelo en Carlo Acutis y había vinculado parte de la recuperación de Micaela con esa esperanza. Sin embargo, más allá de las creencias de cada uno, lo concreto fue que la pequeña logró tener una evolución que durante un tiempo permitió imaginar que todavía quedaba mucho por vivir.

Micaela continuó con controles y seguimiento médico, mientras su familia intentaba recuperar algo de la normalidad que había quedado suspendida desde aquel primer diagnóstico.

Su mamá, Samantha Sánchez Hurtado, comunicó su muerte y le dio el último adiós a la pequeña que durante meses había sido el centro de su vida y también una historia de esperanza para muchas otras personas.

Micaela se fue después de haber atravesado una enfermedad extremadamente dura. Pero también después de haber dejado una marca en quienes conocieron su historia, acompañaron a su familia o simplemente siguieron, desde lejos, cada pequeño avance.

Tenía 5 años. Y durante buena parte de su corta vida tuvo que aprender a luchar contra algo que nunca debería formar parte de la infancia.