En el mismo mensaje, explicó los motivos de su determinación: "Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas".
La salida se produjo en una jornada marcada por la tensión política, luego de que legisladores opositores y sectores del oficialismo impulsaran un proceso para destituirlo. La situación se agravó cuando el Partido Colorado, la fuerza política gobernante, retiró su respaldo al presidente y manifestó su acompañamiento al juicio político.
La crisis de Ueno Bank que precipitó la salida de Santiago Peña
El origen del conflicto está en la intervención de Ueno Bank, dispuesta por el Banco Central del Paraguay (BCP) después de detectar un deterioro de su situación financiera y problemas en sus indicadores de solvencia.
La entidad tenía aproximadamente 2,9 millones de clientes en un país de poco más de seis millones de habitantes. Su cierre dejó a miles de ahorristas sin acceso a sus cuentas, mientras que los depósitos de organismos estatales y fondos previsionales también quedaron bajo la lupa.
Entre los recursos involucrados había alrededor de 850 millones de dólares en fondos públicos. La situación generó preocupación entre los clientes, que se acercaron a las sucursales para intentar recuperar sus ahorros, y derivó en protestas en Asunción.
El escándalo también tuvo consecuencias dentro del sistema financiero paraguayo. La investigación judicial avanzó sobre directivos y personas vinculadas a la entidad, mientras que las autoridades dispusieron medidas para determinar el destino de los fondos y establecer eventuales responsabilidades.
Peña había mantenido vínculos comerciales con el grupo empresario propietario del banco y fue accionista de la compañía controlante hasta 2025. Ese antecedente se convirtió en uno de los principales argumentos de los cuestionamientos políticos contra su gestión.
El Congreso avanzaba con el juicio político contra el presidente
La crisis financiera se trasladó rápidamente al terreno institucional. Legisladores opositores y disidentes del oficialismo presentaron un pedido de juicio político contra Peña y su vicepresidente, Pedro Alliana, al que acusaron de presuntas irregularidades relacionadas con el funcionamiento de la entidad bancaria y el manejo de fondos públicos.
El documento inicial reunió 35 firmas y planteó cuestionamientos por presuntos conflictos de intereses, utilización de recursos previsionales y fallas en los organismos de control.
La situación dio un giro cuando Horacio Cartes, expresidente paraguayo y titular del Partido Colorado, anunció que acompañaría el proceso contra Peña. También el presidente del Congreso, Basilio Núñez, reclamó públicamente la salida del mandatario.
La pérdida de ese respaldo político dejó al jefe de Estado en una posición de creciente aislamiento, mientras la Cámara de Diputados se preparaba para debatir la acusación.
En ese contexto, Peña comunicó su renuncia antes de que avanzara la definición legislativa sobre su continuidad en el cargo.
Pedro Alliana quedará al frente del Gobierno paraguayo
Tras la renuncia de Peña, el vicepresidente Pedro Alliana deberá asumir la Presidencia para completar el mandato, que originalmente se extendía hasta 2028.
La sucesión se produce en un escenario de fuerte incertidumbre institucional y económica, con miles de ahorristas a la espera de recuperar sus fondos y una investigación judicial que busca esclarecer las responsabilidades detrás del colapso de Ueno Bank.
La salida del mandatario abre una nueva etapa política en Paraguay, que deberá afrontar las consecuencias de una crisis bancaria que trascendió el sistema financiero y terminó por comprometer la continuidad del Gobierno