Durante su intervención, Milei también utilizó expresiones como "ladrón", "basura calva" y "presidiario", aunque sin mencionar directamente a Lula. Desde el Palacio do Planalto habían advertido que seguirían con atención el discurso y que consideraban una "línea roja" cualquier ataque personal contra el mandatario brasileño.
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La Casa Rosada presentó el viaje como una visita destinada a fortalecer los vínculos con el estado de San Pablo. Sin embargo, la agenda exhibió un marcado perfil político: Milei acompañó al principal adversario electoral de Lula y no programó ninguna reunión con el presidente de Brasil.
Antes de la convención, Milei mantuvo una reunión con Flávio Bolsonaro. Parte del diálogo fue difundido posteriormente por el senador brasileño en sus redes sociales. "Vinimos a acompañar la ola azul. Espero que terminemos de pintar el mapa como corresponde de una vez", expresó el libertario. "Vamos a combatir el terrorismo juntos", respondió el candidato del Partido Liberal.
La denominada "ola azul" fue uno de los ejes del acto y representa el avance de gobiernos y fuerzas conservadoras en América Latina. Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio, también participó mediante un video en el que aseguró que la derecha "barrería" la región.
La agenda presidencial comenzó por la mañana con un encuentro con el gobernador paulista, Tarcísio Gomes de Freitas, en el Palacio dos Bandeirantes.
El dirigente brasileño recibió a Milei con una alfombra azul, en alusión al avance regional de las fuerzas de derecha. Durante la ceremonia, el argentino recibió la Orden de Ipiranga en el grado de Gran Cruz, la máxima distinción otorgada por el estado de San Pablo.
De la reunión participaron también Flávio Bolsonaro; el intendente de San Pablo, Ricardo Nunes; la primera dama paulista, Cristiane Freitas, y el jefe de la Asesoría Internacional del estado, Samo Tosatti. Por la delegación argentina estuvieron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el canciller, Pablo Quirno, y el cónsul general en San Pablo, Luis María Kreckler.
El respaldo de Milei llega en un momento complejo para Bolsonaro. Una encuesta de Genial/Quaest indicó que el 55% de los brasileños cree que Lula logrará la reelección, mientras que solamente el 25% apuesta por un triunfo del senador.
Entre los votantes independientes, el 52% considera que ganará el actual presidente y apenas el 14% pronostica una victoria del candidato opositor. Otro estudio de AtlasIntel/Bloomberg, publicado el 1 de julio, ubicó a Lula con el 48,8% de intención de voto frente al 42,3% de Bolsonaro en una eventual segunda vuelta.
Al mismo tiempo, el Partido de los Trabajadores intenta aislar al PL y evitar que sume el respaldo de Republicanos, União Brasil y el Partido Progresista. Este último ya anticipó que mantendrá una posición neutral durante la campaña.
En el entorno de Lula interpretan el apoyo explícito de Milei como una injerencia en la política interna brasileña. La relación bilateral atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión y ambos presidentes solamente coincidieron en encuentros formales del G20 y el Mercosur, sin mantener reuniones bilaterales.