"Las gomas salieron muy frías y no tenía nada de grip en el primer sector. Perdí mucho tiempo en las curvas 1 y 2. Después hice un muy buen segundo y tercer sector, pero no alcancé a recuperarlo", analizó.
La actividad de Colapinto en Hungría estuvo marcada por varios contratiempos. En la primera práctica libre ni siquiera pudo salir a pista, ya que Alpine cedió su monoplaza al piloto reserva Paul Aron, como parte del programa obligatorio de jóvenes pilotos.
Cuando finalmente tomó contacto con el circuito durante la segunda sesión, sufrió un accidente que provocó una bandera roja y dañó el auto, situación que le hizo perder un tiempo clave de trabajo para encontrar la mejor puesta a punto.
Ya el sábado, el panorama tampoco mejoró demasiado. En el último entrenamiento fue 14° y, aunque logró superar la Q1, el rendimiento del Alpine volvió a mostrar sus limitaciones en la Q2. Finalmente, clasificó 13°, apenas por detrás de su compañero Pierre Gasly, que largará 12°.
La posición de largada representa un desafío importante para el argentino. El Hungaroring es considerado uno de los circuitos más complicados del calendario para realizar sobrepasos debido a su trazado angosto y sinuoso, donde la estrategia y los errores de los rivales suelen pesar tanto como la velocidad.
Por eso, Colapinto sabe que necesitará una carrera casi perfecta para intentar meterse en la zona de puntos en la última competencia de la Fórmula 1 antes del receso europeo.
La carrera se disputará este domingo desde las 10 (hora argentina) y tendrá a Lando Norris largando desde la pole position, tras sorprender a Lewis Hamilton en el último intento de clasificación.