Embed - Ejercicio Kekén: el Ejército Argentino demuestra sus nuevas capacidades en la Patagonia
Según explicó el analista en el programa Infobae en Vivo Al Mediodía, el ejercicio se estructuró en tres etapas: la resistencia inicial de unidades locales, el arribo de fuerzas de despliegue rápido —incluyendo paracaidistas y comandos— y un contraataque final con unidades acorazadas.
“La primera vez que el Ejército disparaba este sistema de armas”, señaló Serbin Pont en referencia al lanzamiento de un misil RBS 70NG sobre un blanco terrestre como parte de la simulación. La movilización implicó recorridos de hasta 2.000 kilómetros por parte de algunas unidades desde sus bases de origen.
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Entre los medios desplegados se incluyeron tanques TAM modernizados y vehículos de artillería VCA de 155 milímetros, ambos de fabricación nacional. También se incorporaron por primera vez en este tipo de ejercicios los vehículos blindados Stryker, de origen estadounidense y ocho ruedas motrices, que operaron en conjunto con los sistemas argentinos.
“Esta es la primera vez que se desplegaban en este lugar y la primera vez que operaban en conjunto con los TAM”, destacó el especialista, quien subrayó que el desempeño de estos equipos formó parte de una evaluación técnica en condiciones reales.
El operativo también incluyó un uso intensivo de aeronaves, como los helicópteros Huey y los aviones Hércules C-130, fundamentales para el traslado de personal y equipamiento. Sobre el Huey, Serbin Pont señaló: “Es una aeronave con muchos años de servicio encima, muy noble, ya necesitando un reemplazo”.
En el marco de las maniobras, la división de paracaidistas realizó un lanzamiento experimental inicial para evaluar el terreno, seguido por dos despliegues de 32 efectivos cada uno. “Primero se lanzaron tres paracaidistas para probar las condiciones y después dos pasadas con 32 efectivos cada una”, precisó.
El componente logístico fue uno de los aspectos centrales del ejercicio. Se movilizaron dos trenes completos, 25 camiones transportadores, siete semirremolques de municiones y 14 cisternas de combustible. Además, se distribuyeron 23.500 raciones de comida, equivalentes a cubrir dos días de alimentación en una ciudad del tamaño de Sarmiento.
Durante el despliegue también se probaron nuevos sistemas, como drones y equipamiento anti-drones, combinando maniobras tradicionales con evaluaciones doctrinales orientadas a actualizar los protocolos de defensa.
En ese sentido, Serbin Pont destacó un cambio en el enfoque estratégico: “No era la inexistencia de hipótesis de conflicto, sino un cambio metodológico hacia el planeamiento por capacidades”, explicó.
El ejercicio concluyó con la preparación del repliegue, que incluyó la carga de vehículos y material en trenes y camiones para su regreso a las bases. La coordinación entre las tres fuerzas evidenció la capacidad logística y operativa para responder ante escenarios complejos en el sur del país.