Una alianza que busca ir más allá de los presidentes
En su pronunciamiento, el embajador planteó que la cooperación bilateral no está atada exclusivamente a las mayorías parlamentarias ni a las afinidades políticas entre los mandatarios. Como parte de esa agenda, mencionó la posibilidad de ampliar las inversiones, el comercio, la generación de empleo y la seguridad.
El mensaje coincide con la estrategia que impulsa la Casa Rosada para darle mayor respaldo institucional al acercamiento con Washington. Tras los resultados electorales, el Gobierno argentino busca acelerar los acuerdos pendientes y evitar que la relación dependa solamente del vínculo personal entre Milei y Trump.
Uno de los objetivos inmediatos es avanzar con el Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos, firmado por ambos países en febrero de 2026, que todavía debe completar los procedimientos necesarios para entrar en vigencia. La intención oficial es enviarlo al Congreso argentino durante noviembre.
La victoria demócrata en las dos cámaras podría limitar el margen de acción de Trump en el plano interno y aumentar los controles sobre algunas decisiones de su administración. Entre las cuestiones que generan atención en Buenos Aires aparece la posibilidad de que el nuevo Congreso impulse investigaciones sobre la asistencia financiera que Estados Unidos brindó a la Argentina.
Aunque el Gobierno de Milei sostiene que la orientación estratégica no está en discusión, el cambio de mayorías introduce nuevas condiciones para las negociaciones futuras. En ese contexto, las palabras de Lamelas funcionan como una señal política: Washington busca dejar en claro que su relación con Buenos Aires pretende tener continuidad, incluso cuando el mapa legislativo estadounidense ya no favorece al oficialismo republicano.