Uno de los componentes que se incorporará al esquema es la inteligencia de señales o SIGINT.
Esta tecnología permite detectar, identificar y analizar emisiones electromagnéticas generadas por distintos equipos y sistemas de comunicación. Su función será complementar la información obtenida por los radares.
De esta manera, un radar podría detectar determinado movimiento mientras que la inteligencia de señales permitiría sumar información sobre las emisiones asociadas a esa actividad. El objetivo es cruzar esos registros para construir una representación común de lo que sucede en una determinada zona.
A ese esquema se sumarán los medios espaciales, que permitirán ampliar el área de observación y aportar información sobre la actividad marítima y costera.
El papel de los satélites
La CONAE también tendrá un papel dentro de la estrategia. El organismo trabaja en el satélite SABIA-Mar, cuyo lanzamiento está previsto para el primer semestre de 2027 y que tendrá entre sus funciones la observación de mares y costas.
La información obtenida desde el espacio podrá incorporarse al sistema junto con los registros de radares y sensores terrestres. Esto permitirá observar extensiones mayores y complementar los datos obtenidos desde la superficie.
El proyecto contempla además fortalecer las telecomunicaciones, una pieza necesaria para conectar los distintos sensores, centros de procesamiento y unidades desplegadas en la región.
Una estrategia enfocada en el Atlántico Sur y la Antártida
La iniciativa se enmarca en la nueva orientación de la política de seguridad nacional planteada por Javier Milei, quien vinculó la defensa de los intereses argentinos con una mayor presencia y capacidad de vigilancia en el Atlántico Sur.
El Gobierno también anunció recursos adicionales para Defensa, Inteligencia y la CONAE, además de partidas destinadas a la Base Naval Integrada y a la Base Antártica Conjunta Petrel. En ese esquema, Ushuaia busca convertirse en un punto estratégico no solamente para la logística antártica, sino también para concentrar información y coordinar capacidades de vigilancia.
La arquitectura proyectada combinará radares para detectar objetivos, inteligencia de señales para analizar emisiones, telecomunicaciones para transmitir información y satélites para ampliar la observación.
El proyecto todavía debe atravesar distintas etapas de infraestructura, equipamiento y asignación presupuestaria. Si se concreta según lo previsto, Tierra del Fuego tendrá un papel central en el sistema argentino de seguimiento y vigilancia del Atlántico Sur.