“La renovación del Mar Esmeralda forma parte de un proceso de inversión sostenido que busca fortalecer nuestra operación desde una mirada integral: productividad, eficiencia y condiciones de trabajo. Entendemos que el crecimiento de la industria también requiere seguir profesionalizando y modernizando los activos estratégicos”, señaló Juan Pablo Basavilbaso, gerente general de Cabo Vírgenes.
En paralelo, la compañía incorporó a su flota el Kaleu Kaleu, un buque tangonero factoría de 36 metros de eslora, con capacidad de congelación diaria de 13 toneladas y bodega de 98 toneladas. La adquisición se enmarca en la estrategia de expansión de Cabo Vírgenes, orientada a ampliar su capacidad productiva, fortalecer su integración vertical y continuar consolidando su presencia en los mercados internacionales.
La flota de Cabo Vírgenes se completa con los barcos fresqueros Espartano, Cristo Redentor e Iglú I, que operan desde Puerto Rawson y permiten un procesamiento ágil en planta. El Espartano posee permiso de pesca en aguas nacionales y provinciales, con una capacidad de captura superior a las 3.000 toneladas anuales, mientras que el Cristo Redentor y el Iglú I desarrollan operaciones en aguas nacionales.
Precisamente, tanto el Iglú I como el Cristo Redentor también atraviesan actualmente procesos de revisión y ajustes técnicos de cara a la próxima campaña de pesca. El Iglú I ingresó recientemente a dique seco para una revisión integral, mientras que ambas embarcaciones están siendo sometidas a trabajos sobre motores y sistemas operativos.
Toda la flota opera en el Mar Argentino bajo estrictas normativas de conservación y control ambiental, y está conformada por barcos fresqueros y buques congeladores que permiten combinar captura, procesamiento y logística con altos niveles de eficiencia y control de calidad desde el origen.
“La incorporación del Kaleu Kaleu y las mejoras realizadas en el Mar Esmeralda forman parte de un proceso sostenido de inversión que Aisa Group viene desarrollando en Argentina. Apostamos al crecimiento productivo, a la modernización de activos estratégicos y al fortalecimiento de industrias con alto potencial exportador, como la pesca”, afirmó Juan José Retamero, CEO de Aisa Group.
Además del fortalecimiento operativo, la expansión de la flota de Cabo Vírgenes tiene un impacto significativo en términos económicos y de generación de divisas para Argentina. En total, los la compañia genera más de 670 puestos de trabajo directos y exportaciones superiores a los USD 78 millones anuales, con productos que llegan a más de 50 países de América, Europa, Asia, África y Oceanía. Este alcance internacional consolida a Aisa Group y a Cabo Vírgenes como actores relevantes dentro de la industria pesquera exportadora, aportando valor agregado, desarrollo productivo y presencia argentina en mercados estratégicos de todo el mundo.