/// Por María Eugenia Vega
El asesino de la joven, de entre 20 y 30 años, que fue hallada desmembrada en El Mogote, sabía muy bien lo que hacía. Los cortes que realizó en sus extremidades superiores (los brazos) fueron precisos y contundentes. Pudo haberlo hecho con una herramienta lo suficientemente fuerte como para cortar un hueso humano y no todos tienen al alcance algo así. Entonces, dos puntos quedan en evidencia: primero, que el agresor sabía dónde y cómo cortar; segundo, que lo hizo con una herramienta acorde a ese tipo de tareas. Hay un dato que ya está prácticamente confirmado por su obviedad, la mujer no fue asesinada donde la encontraron por la sencilla razón de que no había sangre en ese lugar, más que un charco pequeño. Una mujer de contextura promedio, como la joven que fue encontrada, posee en su cuerpo entre 4 y 5 litros de sangre y esa cantidad no fue encontrada en la escena. Entonces, para deshacerse de tamaña cantidad debió hacerlo en un sitio con desagüe, ejemplo: un baño o un piletón.
Te puede interesar...
En el lugar, no había marcas de neumáticos o vehículos que hayan podido estacionar. Si bien, la Justicia pidió el registro de las cámaras de seguridad, no tendrá mucha suerte porque no hay en esas inmediaciones, según confiaron fuentes policiales a sanjuan8.com. Lo que sí se halló fueron marcas de herraduras pertenecientes a un caballo, es decir que el asesino pudo haberla transportado en un equino. No hay restos de bolsas, ni signos de arrastre, por lo que también se presume que el sujeto se trasladó por adentro del campo y no por la calle. Este es otro punto importante, porque para conocer la ruta de escape que permita realizar esta maniobra hay que ser conocedor de la zona. Es otro de los deberes que hizo el psicópata para concretar su cometido.
El cuerpo de la víctima habló en un primer momento, aunque no fue identificada aún, y dijo que el sujeto que la atacó no quería que la reconocieran, por lo menos esa es la hipótesis que planteó a primera hora el jefe de Policía, Luis Martínez. Una de sus piernas tenía un tatuaje y por eso, presumen que la chica estaba tatuada en la espalda y sus brazos. Es posible que haya tenido un nombre o algún símbolo fácil de identificar. La razón por la cual creen que en su espalda tenía alguna señal específica es porque le extrajo el cuero como en las faenas. Se sabe que la joven tenía el pelo teñido de rubio, que su estatura era promedio 1,60 metros, que estaba semidesnuda (sólo el torso descubierto), que tenía pantalón oscuro y zapatillas, que su cabeza había sido tapada por una maceta y el resto de su cuerpo por ropa y trapos viejos que habían en el lugar. No hay huellas digitales, ni registro de ADN para comparar, por eso es todo un dilema la identidad de la joven salvo que aparezca algún familiar a pedir por ella.
La autopsia se realizará esta tarde y será clave para determinar un indicio que acerque a la verdad. Mientras tanto, se prepara un amplio operativo para esta tarde donde participará la Policía Montada y la división Canes. Por el momento, hay una duda que si termina en certeza servirá para calificar el hecho: creen que el agresor conocía a su víctima, porque las características del asesinato fueron muy personales. La saña y la alevosía hablan de una supuesta relación previa, lo que podría determinar que estamos hablando de un femicidio, el primero del año en San Juan.