Pero el título se construyó desde lo colectivo. La experiencia de Lucas Ordóñez fue fundamental para sostener el orden defensivo, mientras que el equipo mostró equilibrio en todas sus líneas. También se destacó el rendimiento de Menem, en un nivel alto durante toda la final, aportando intensidad y presencia en momentos decisivos.
El triunfo además tuvo un valor especial: Argentina logró tomarse revancha de la derrota sufrida ante Italia en la fase de grupos y también dejar atrás lo ocurrido en el último Mundial, cerrando el torneo con una imagen firme y convincente.
En un partido trabajado, donde el planteo táctico de Italia exigió paciencia y precisión, la Albiceleste supo golpear en los momentos justos y sostener la ventaja con madurez hasta el final.
El plantel campeón, dirigido por José Luis Páez, lo integran los arqueros Constantino Acevedo y Bautista Acevedo más Ezequiel Mena, Jerónimo García, Lucas Ordoñez, Danilo Rampulla, Lucas Martínez, Franco Platero, Facundo Bridge y Gonzalo Romero. Por el lado de los italianos, esta clasificación a la final del certamen hockístico más antiguo y tradicional luego de 32 años en que no accedía a dicha instancia. Esa última vez había sido en la versión de 1994 cuando cayeron en la final ante Portugal. Y más, la última vez que la Squadra Azzurra se adjudicó la Copa de las Naciones fue en 1982 cuando superó, justamente, a Argentina.
Con esta consagración, Argentina no solo reafirma su lugar entre las potencias del hockey sobre patines, sino que además logra el bicampeonato en la Copa de las Naciones, consolidando un ciclo competitivo de alto nivel.