Un cambio histórico en el tratamiento del cáncer en Argentina
ANMAT aprobó la primera inmunoterapia subcutánea para tumores sólidos. Permite aplicar el tratamiento en minutos, con la misma eficacia que la vía endovenosa y menor impacto en hospitales.
En oncología, no todos los avances llegan de la mano de nuevos medicamentos. A veces, el progreso se da a partir de cambios en la forma de administrar tratamientos ya conocidos. En ese camino, la ANMAT aprobó en la Argentina la primera inmunoterapia inhibidora de PD-1 de aplicación subcutánea para personas adultas con tumores sólidos.
Se trata de un fármaco que actúa sobre el sistema inmune al bloquear un mecanismo que limita las defensas del organismo, permitiendo que reconozca y ataque con mayor eficacia a las células tumorales. Hasta ahora, este tratamiento se aplicaba únicamente por vía intravenosa, mediante infusiones prolongadas en hospitales de día.
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La novedad es que, a partir de esta aprobación, podrá administrarse mediante una inyección debajo de la piel en apenas tres a cinco minutos, sin necesidad de acceso venoso. El procedimiento, que antes demandaba alrededor de media hora más tiempos de preparación y espera, se vuelve así mucho más simple.
La autorización alcanza a todas las indicaciones previamente aprobadas para la versión endovenosa del medicamento. Esto incluye distintos tipos de cáncer, tanto en estadios avanzados como en etapas tempranas.
Según especialistas, el principal cambio no está en la eficacia clínica, que se mantiene, sino en la logística de atención. La nueva formulación permite reducir tiempos, liberar recursos humanos y optimizar el uso de los espacios hospitalarios.
El oncólogo Matías Chacón, del Instituto Alexander Fleming, explicó que la formulación subcutánea fue evaluada en un estudio clínico de fase III. “El estudio CheckMate-67T demostró que la equivalencia en términos de eficacia y toxicidad es muy similar”, señaló.
El ensayo incluyó a casi 500 pacientes con cáncer renal avanzado o metastásico. Argentina tuvo una participación destacada, con 167 pacientes tratados en ocho centros médicos, lo que representó más de un tercio de la muestra total.
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Esa evidencia permitió que la aprobación no se limite a un solo tipo de tumor. La indicación se extendió a melanoma, cáncer de pulmón, riñón, estómago, esófago y cáncer colorrectal con inestabilidad de microsatélites, entre otros.
Chacón destacó que la inmunoterapia ocupa hoy un rol central en el tratamiento del cáncer, incluso como terapia adyuvante luego de cirugías. En ese contexto, la vía subcutánea contribuye a mejorar la disponibilidad de camas, personal y equipamiento.
“Una aplicación que dura pocos minutos permite atender a más pacientes con los mismos recursos”, explicó. “Eso impacta en todo el sistema”.
Por su parte, el oncólogo Javier Castillo, del Hospital Alemán, precisó que los tumores sólidos incluyen todos los cánceres no hematológicos, como mama, colon, próstata, pulmón, melanoma y riñón.
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Según detalló, la nueva formulación está indicada exactamente para las mismas situaciones clínicas que la intravenosa, tanto en enfermedad metastásica como en estadios tempranos.
Desde el punto de vista médico, los estudios no mostraron diferencias relevantes en eficacia ni en seguridad. “Las tasas de respuesta, el control de la enfermedad y la supervivencia fueron similares”, afirmó.
La única diferencia observada fue una molestia leve y transitoria en el sitio de inyección, sin efectos adversos graves ni impacto negativo en la calidad de vida.
Castillo remarcó además el beneficio para los pacientes. La reducción del tiempo de atención y la eliminación del acceso venoso disminuyen la sensación de invasividad del tratamiento y la permanencia en el hospital.
Incluso, no descartó que a futuro puedan desarrollarse esquemas fuera del ámbito hospitalario, siempre bajo supervisión especializada.
Ambos especialistas coincidieron en que esta innovación también fortalece la organización del sistema de salud. En otros países, como el Reino Unido, se estima que estas formulaciones permiten liberar hasta mil horas mensuales de atención combinada, optimizando recursos médicos, de enfermería y farmacia.
Así, sin cambiar el medicamento, pero transformando su forma de aplicación, la inmunoterapia suma una herramienta que mejora la experiencia del paciente y la eficiencia del sistema oncológico.