Este mecanismo puede resultar beneficioso en ciertos contextos, pero también genera mayor estrés metabólico. El estudio señala que, durante el ejercicio en ayunas, se incrementa la oxidación de grasas, aunque esto no siempre se traduce en una mayor pérdida de peso a largo plazo.
Además, la evidencia indica que el rendimiento físico, especialmente en entrenamientos de alta intensidad, suele verse reducido cuando no hay una ingesta previa de nutrientes.
Los posibles beneficios del entrenamiento en ayunas
De acuerdo con un artículo de Sports Medicine Journal, algunos de los beneficios potenciales incluyen:
- Mayor utilización de grasa como combustible durante el ejercicio aeróbico de baja intensidad.
- Mejora de la flexibilidad metabólica en personas entrenadas.
- Adaptaciones celulares relacionadas con la eficiencia energética.
Sin embargo, los autores aclaran que estos efectos se observan principalmente en individuos con buen estado físico y experiencia previa en entrenamiento, y no en personas sedentarias o principiantes.
Los riesgos que advierte la ciencia
La misma publicación advierte que entrenar en ayunas también tiene desventajas claras:
- Disminución del rendimiento en ejercicios de fuerza o alta intensidad.
- Mayor riesgo de hipoglucemia, mareos o fatiga.
- Incremento del catabolismo muscular si la práctica se sostiene en el tiempo sin una estrategia nutricional adecuada.
Según el artículo, en personas con diabetes, trastornos de la conducta alimentaria, bajo peso o altos niveles de estrés, el entrenamiento en ayunas puede resultar contraproducente y potencialmente riesgoso.
La evidencia científica recopilada en Sports Medicine Journal sugiere que el entrenamiento en ayunas podría considerarse en personas:
- Sanas y entrenadas.
- Que realizan ejercicio aeróbico suave o moderado.
- Que tienen objetivos metabólicos específicos y seguimiento profesional.
En cambio, no se recomienda para:
- Principiantes o personas sedentarias.
- Quienes entrenan fuerza, HIIT o deportes de alta exigencia.
- Personas con enfermedades metabólicas o antecedentes de hipoglucemia.
FUENTE: TN