Lindsey y Tim, que llevaban siete años enfrentando dificultades para concebir, accedieron al programa de adopción Snowflakes, impulsado por Nightlight Christian Adoptions, que finalmente aceptó embriones tan antiguos como el de Thaddeus. Fue implantado en noviembre de 2024 en una clínica de Knoxville, Tennessee, y dio lugar a un embarazo exitoso que culminó en un parto saludable.
La madre, Lindsey, describió el nacimiento como “una película de ciencia ficción”, afirmando que enfrentó complicaciones durante el parto pero que tanto el bebé como ella se encuentran en buen estado. Para Tim, es una paradoja temporal: el embrión fue concebido cuando él era niño y hoy es padre.
Este caso supera con creces récords previos como el de Molly Gibson (nacida en 2020 de un embrión congelado por 27 años). Según expertos consultados por MIT Technology Review, la viabilidad del embrión depende más de su calidad y del mantenimiento en nitrógeno líquido que del tiempo en sí.
El caso de Thaddeus abre nuevos interrogantes sobre la criopreservación prolongada, la adopción de embriones y la regulación legal de estas prácticas en EE.UU. y el mundo. La decisión de Archerd de elegir receptores con determinadas convicciones religiosas y de vivir en su mismo estado subraya también los dilemas éticos vinculados.