La dieta mediterránea pone énfasis en frutas, verduras, legumbres, frutos secos, cereales integrales y aceite de oliva como grasa principal, complementándose con pescado, mariscos y una moderada ingesta de carne blanca. El vino, consumido con moderación, también forma parte de esta tradición. Este régimen ha sido reconocido mundialmente por sus beneficios para la salud cardiovascular y la longevidad.
Es importante tener alimentos de calidad para evitar la depresión
Lo que estos estudios subrayan es la importancia de la calidad sobre la cantidad en nuestra alimentación. Incluir una amplia gama de alimentos de origen vegetal y reducir la ingesta de productos procesados no solo beneficia nuestra salud física, sino que también puede ser un poderoso complemento para el tratamiento y la prevención de la depresión.
“Un patrón dietético caracterizado por un alto consumo de carne roja y/o procesada, cereales refinados, dulces, productos lácteos ricos en grasas, manteca, papas y salsas ricas en grasas, y un bajo consumo de frutas y verduras se asocia con un mayor riesgo de depresión”, expresó Tello en su análisis.
Además, dijo que “el consumo ocasional de estos alimentos ‘malos’ probablemente esté bien, pero deben comerse con moderación”, a la vez que indicó que, para los que intentan perder peso, importa más la calidad de los alimentos que la cantidad.