"
San Juan 8 > A un click > Científicos

Científicos revelan por qué Ozempic no funciona en algunas personas

Investigadores identificaron variantes genéticas que afectan la respuesta a los medicamentos GLP-1 en el tratamiento de la diabetes tipo 2, afectando a un 10% de la población.

Las discusiones forman parte de cualquier vínculo de pareja. Sin embargo, especialistas en salud mental advierten que existe una diferencia importante entre expresar malestar durante un conflicto y recurrir de manera reiterada a amenazas de separación o divorcio como forma de respuesta.

Según profesionales de la psicología, cuando una persona utiliza con frecuencia frases vinculadas a una posible ruptura, puede generar un fuerte impacto emocional en quien las recibe. El temor al abandono, la inseguridad y la ansiedad suelen convertirse en consecuencias habituales cuando este tipo de situaciones se repiten en el tiempo.

"La separación es una posibilidad que existe en toda relación, pero cuando se utiliza constantemente como una estrategia de poder o control, el vínculo comienza a resentirse", explican especialistas que trabajan en el abordaje de conflictos de pareja.

Te puede interesar...

El desgaste silencioso detrás de las amenazas

Los expertos sostienen que muchas veces estas expresiones aparecen en momentos de enojo o frustración. Sin embargo, cuando se transforman en una conducta habitual, pueden generar una dinámica desigual dentro de la relación.

image

CIENEn esos casos, una de las partes puede comenzar a ceder ante los conflictos por miedo a perder a la otra persona, evitando expresar sus propias necesidades o desacuerdos. Con el paso del tiempo, esa situación favorece el desgaste emocional y debilita la comunicación.

Además, remarcan que este tipo de conductas pueden derivar en relaciones marcadas por la manipulación emocional, donde el diálogo queda relegado y los conflictos se profundizan.

La importancia de hablar y buscar soluciones

Desde el ámbito de la psicología coinciden en que las diferencias y desacuerdos son inevitables en cualquier pareja. Lo importante, señalan, es la manera en que se gestionan.

Por eso recomiendan reemplazar las amenazas por conversaciones sinceras, plantear los problemas de forma clara y buscar soluciones conjuntas. Cuando las dificultades se vuelven recurrentes o difíciles de resolver, la intervención de un profesional puede ayudar a mejorar la comunicación y evitar un mayor deterioro del vínculo.

En definitiva, los especialistas advierten que convertir la separación en una amenaza permanente no fortalece una relación. Por el contrario, suele alimentar el miedo, la incertidumbre y el desgaste emocional, alejando a las parejas de aquello que realmente necesitan para resolver sus diferencias: diálogo, respeto y acuerdos.