El paso del vehículo dejó además huellas de hasta 25 centímetros de profundidad sobre el terreno, mientras que los intentos posteriores para sacarlo también presentaron dificultades debido al estado actual de la Pampa.
Para intentar liberar la camioneta se utilizaron distintos recursos. Hubo intentos mediante motos y también se buscó colocar una escalera por debajo de las ruedas para generar una superficie que permitiera levantarla. Sin embargo, ninguna de las alternativas permitió retirar el vehículo.
Personal de Bomberos también intervino en el operativo, aunque las condiciones del terreno dificultaron considerablemente el acceso. La superficie se encuentra muy movida, con agua, barro y sectores congelados, por lo que avanzar con vehículos de rescate podía generar todavía más alteraciones.
El problema, entonces, dejó de ser solamente cómo sacar la camioneta y pasó a ser cómo hacerlo sin agrandar el impacto sobre un terreno que ya quedó marcado por el ingreso del vehículo.
Actualmente, la camioneta permanece custodiada en el lugar, mientras se aguarda la definición de las autoridades.
De acuerdo con la información a la que accedió este medio, Medio Ambiente ya tomó intervención y el procedimiento realizado por la Comisaría 33ª de Barreal fue girado al Juzgado de Paz Letrado de Calingasta.
Será el juez quien deberá determinar qué sanción corresponde por la infracción y, además, qué decisión se adopta respecto de la camioneta. Este punto resulta especialmente delicado porque retirarla en las condiciones actuales podría generar un daño considerablemente mayor.
El dilema: sacarla ahora o esperar a que el terreno se seque
La extracción no puede resolverse simplemente utilizando un vehículo de mayor potencia. La Pampa del Leoncito se encuentra actualmente completamente saturada de agua, con sectores de barro y hielo. Las bajas temperaturas del invierno también dificultan el proceso de evaporación, por lo que el terreno podría permanecer en estas condiciones durante bastante tiempo.
Según pudo conocer este medio a partir de la información aportada por el periodista Carlos Herrera, entre las posibilidades que se analizan aparece incluso la alternativa de esperar un mes y medio o dos meses, hasta que las condiciones del terreno permitan realizar la extracción con un impacto menor.
Sin embargo, el escenario climático agrega otra dificultad: se esperan nuevas precipitaciones y el ingreso de un nuevo período de inestabilidad podría retrasar todavía más el secado de la Pampa.
Por eso, la decisión final quedará en manos del Juzgado de Paz de Calingasta y la autoridad de aplicación de Patrimonio de la Provincia, que deberán determinar cuál es el procedimiento más adecuado.
Una infracción que dejó una marca difícil de borrar
Más allá de la sanción que pueda establecer la Justicia, el episodio vuelve a poner en discusión la responsabilidad de quienes visitan espacios naturales de estas características.
La camioneta no quedó simplemente detenida al costado de un camino: avanzó aproximadamente 1,5 kilómetros hacia el interior de la Pampa del Leoncito, dejando profundas huellas sobre una superficie que actualmente se encuentra en condiciones particularmente delicadas.
Cada intento de extracción puede generar nuevas marcas, ampliar el área afectada y profundizar el daño. Por eso las autoridades ahora deben encontrar un equilibrio entre retirar el vehículo y evitar que esa intervención termine provocando un impacto todavía mayor.
Desde el lugar remarcaron además la necesidad de generar conciencia entre quienes visitan la zona y recordar que se trata de un patrimonio natural que debe ser cuidado.
La Pampa del Leoncito recibe visitantes de distintos puntos del país y del mundo atraídos justamente por sus características únicas. El mensaje que queda después de este episodio es simple: disfrutar el paisaje también implica respetar el lugar y asumir la responsabilidad de preservarlo para quienes vienen después.
Mientras tanto, la camioneta seguirá bajo custodia y el expediente ya está en manos de la Justicia de Calingasta. Ahora será el juez, junto con los organismos provinciales correspondientes, quien deberá definir qué sanción cabe y, sobre todo, cómo sacar el vehículo sin convertir una infracción ya consumada en un daño ambiental todavía mayor.