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Hasta 50% de morosidad en algunos créditos: la alerta del comercio sanjuanino

El titular de la Cámara de Comercio advirtió por el aumento de la morosidad, la caída del salario real, las deudas incobrables y las menores opciones de financiación para los consumidores.

La pérdida del poder adquisitivo ya tiene un impacto concreto en los comercios de San Juan. Hermes Rodríguez, presidente de la Cámara de Comercio de San Juan, habló con sanjuan8 y advirtió sobre el fuerte crecimiento de la morosidad, especialmente entre quienes compran productos esenciales mediante financiación propia.

El dirigente explicó que el calzado y la indumentaria son actualmente los rubros donde más se utiliza el crédito de los propios comercios y, en consecuencia, donde también se observa una mayor dificultad para afrontar las cuotas.

“El calzado que es de primera necesidad, es ahí donde hemos detectado la mayor morosidad”, afirmó Rodríguez.

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Las filas de principios de mes esconden otra realidad

Rodríguez describió una escena que se repite en distintos comercios sanjuaninos durante los primeros días de cada mes. Las filas que se forman en algunos locales no siempre corresponden a clientes que buscan realizar nuevas compras.

“Lo que más se vende y sobre todo en cuotas es el calzado y la indumentaria en ese orden”, explicó. Según señaló, muchas de las personas que concurren a esos negocios lo hacen para pagar créditos que ya tienen pendientes.

“Vas a ver en algunos negocios colas y a nosotros nos llama la atención. Decimos: ‘Ay, qué bueno, mirá cómo están vendiendo’. Están haciendo cola para poder pagar su crédito”, relató. El fenómeno se observa especialmente en las zapaterías, donde varios comercios cuentan con sistemas de financiación propios para sus clientes.

En los departamentos la morosidad llega hasta el 50%

La situación se vuelve todavía más compleja en los departamentos alejados de la provincia. Allí, según explicó el titular de la Cámara de Comercio, continúa siendo habitual el crédito basado en la confianza entre comerciantes y clientes.

“Los créditos que están basados en la confianza, y que sobre todo se dan en los departamentos, ahí tenemos un cuello de botella muy importante porque hablamos entre un 30 y un 50% de morosidad”, advirtió.

Esto significa que una parte importante de los créditos otorgados por los comercios presenta dificultades de pago, lo que termina afectando directamente la capacidad de los negocios para recuperar el dinero que prestaron.

Menos salario, más prioridades

Para Rodríguez, una de las principales causas del fenómeno está relacionada con la caída del salario real. El dinero disponible en los hogares ya no alcanza para cubrir todos los gastos y los consumidores deben elegir qué obligaciones pagar primero.

“Lo que viene sucediendo ya hace un par de meses es la caída del salario real. La gente cada vez tiene menos dinero y compra los artículos necesarios”, sostuvo. En ese contexto, explicó que la alimentación y los gastos básicos pasan a ocupar el primer lugar, mientras que las cuotas de créditos comerciales pueden quedar relegadas.

El dirigente también puso el foco en la pérdida acumulada del poder adquisitivo frente a la inflación. Según sus estimaciones, entre 2012 y 2026 la inflación acumulada habría alcanzado el 42.000%, una cifra que, sostuvo, vuelve muy difícil que los salarios puedan acompañar el aumento del costo de vida.

“¿Cómo hacés vos para alcanzar con tu salario el hecho de que no te vaya a comer la inflación? Es imposible”, planteó.

El problema para los comerciantes no termina cuando una cuota se demora. Con el paso del tiempo, algunas de esas deudas directamente dejan de ser recuperables. Rodríguez señaló que, a nivel nacional, existen entre 6 y 7 millones de personas morosas y sostuvo que alrededor de 3 millones serían considerados incobrables.

“De entre esos 6 o 7 millones de morosos que tiene la República Argentina, ya está comprobado que 3 millones son incobrables”, afirmó. Para los comercios que ofrecen financiación propia, esto representa un doble problema: deben sostener sus gastos habituales mientras una parte del dinero que entregaron a crédito no vuelve a ingresar.

La morosidad también empieza a cerrar la puerta a las cuotas

El escenario también comienza a repercutir sobre las posibilidades de ofrecer nuevas promociones de financiación. Rodríguez contó que recientemente realizó gestiones ante una entidad bancaria para conseguir planes especiales de cuotas y recibió una respuesta vinculada directamente con los niveles de incumplimiento.

Según relató, desde el banco le plantearon que las posibilidades de ofrecer más de tres cuotas están condicionadas por los altos niveles de morosidad.

De esta manera, el problema empieza a formar un círculo que impacta tanto a consumidores como a comerciantes: la pérdida del poder adquisitivo dificulta el pago, la morosidad afecta a quienes financian y las entidades reducen las alternativas de crédito disponibles.

Para el comercio sanjuanino, el desafío pasa ahora por sostener las ventas sin que el financiamiento termine convirtiéndose en una nueva fuente de pérdidas.

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