Durante el operativo, los efectivos encontraron dosis de marihuana y cocaína que ya estaban fraccionadas y listas para su comercialización. Además, secuestraron cerca de 1,5 millones de pesos en efectivo, teléfonos celulares, balanzas de precisión y distintos elementos utilizados para el acondicionamiento y distribución de sustancias ilegales.
Uno de los momentos clave del procedimiento estuvo a cargo de “Farkas”, el perro adiestrado para la detección de narcóticos que integra la fuerza policial. El can marcó un placard que contaba con un doble fondo especialmente acondicionado para ocultar droga. Allí los investigadores encontraron un bolso que contenía parte de los estupefacientes secuestrados.
Según indicaron fuentes policiales, la maniobra de ocultamiento habría sido utilizada para dificultar el hallazgo de las sustancias durante posibles controles.
Como resultado del allanamiento fueron detenidos dos hombres de 32 y 25 años, ambos de apellido Molina, junto a un joven de 20 años que sería familiar directo de los sospechosos. De acuerdo con la investigación, los tres integrarían el grupo vinculado a la actividad ilícita que era objeto de seguimiento
Por disposición de la Justicia Federal, los acusados fueron trasladados al Servicio Penitenciario Provincial y quedaron imputados por presunta infracción a la Ley Nacional 23.737, que sanciona los delitos relacionados con el tráfico y comercialización de estupefacientes.
Las actuaciones continúan bajo la órbita federal mientras avanzan las pericias sobre los elementos secuestrados y la recolección de nuevas pruebas en la causa.