El portavoz argumentó que la gestión asumió las riendas del país con un atraso cambiario estructural. En esa línea, caracterizó el salto discreto del 118% implementado en las primeras semanas de gobierno como una medida imprescindible para sincerar los precios y corregir el déficit acumulado.
2. El "pozo" inicial y el impacto salarial
Desde la Vocería reconocieron sin rodeos el costo que implicó el reajuste monetario durante los primeros meses del programa de gobierno. La devaluación inicial provocó un shock inmediato sobre la capacidad de compra de los trabajadores, generando una etapa de severa contracción durante el primer trimestre de 2024.
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Corrección cambiaria: Salto del 118% para fijar el dólar oficial en la zona de $800 al inicio de la gestión.
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Impacto directo: Caída pronunciada del salario real durante el primer trimestre de 2024.
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Diagnóstico oficial: Sinceramiento indispensable para desarmar distorsiones y estabilizar la macroeconomía.
3. Rebote generalizado de la actividad
Según la visión de los funcionarios nacionales, la economía tocó fondo y emprendió un proceso de recuperación paulatina. El Ejecutivo sostiene que el repunte no se restringe a nichos específicos —como el sector primario o el energético—, sino que engloba al consumo masivo, la construcción y la industria.
4. Recomposición de ingresos sin atajos
Frente al desfasaje de los salarios, el mensaje oficial descarta aceleraciones artificiales o emisión para forzar la demanda. Se resalta que el incremento en términos reales se proyecta como una dinámica progresiva que depende de la consolidación del equilibrio fiscal y la baja de la inflación.
5. Reformas estructurales para la inversión
Para sostener la expansión económica, el Gobierno destaca el paquete de desregulaciones impulsado desde el inicio del mandato. Entre las herramientas citadas sobresalen los regímenes de incentivo a las grandes inversiones (como el RIGI y el SuperRIGI), la flexibilización de los esquemas laborales, la reducción gradual de aranceles e impuestos, y la apertura hacia nuevos tratados de libre comercio.
Pese a admitir que existen sectores de la población golpeados por la recesión que enfrentan dificultades diarias para cubrir la canasta básica, el Gabinete mantiene su optimismo. La administración confía en que el actual esquema continuará reduciendo los índices de indigencia y pobreza infantojuvenil, afianzando un ciclo prolongado de estabilidad macroeconómica.