La mujer contó además que, aproximadamente un mes antes del femicidio, tuvo que asistir a su hija luego de una situación de violencia mientras trabajaba en un centro de salud.
La víctima había realizado una exposición y una denuncia ante CAVIG, tras lo cual la Justicia dispuso una prohibición de acercamiento contra el acusado. Sin embargo, la medida no alcanzó para evitar el desenlace fatal.
La abogada de la familia, Fabiana Salinas, sostuvo que el caso vuelve a poner bajo análisis los mecanismos de protección para víctimas de violencia de género. "Desde 2023 hasta la fecha, en la provincia se registraron 16 femicidios. Es un número muy importante y consideramos que evidentemente hay medidas de protección que deben analizarse, revisarse y fortalecerse porque hay algo que no está funcionando", afirmó.
La letrada explicó que uno de los mayores temores de las víctimas aparece justamente en el momento posterior a la denuncia, cuando la persona denunciada toma conocimiento de la medida judicial. "Cuando realizan una denuncia, el mayor temor que tienen es el momento en que la persona denunciada es notificada", señaló.
Durante la rueda de prensa, Griselda Álvarez contó que después del crimen comenzó a conocer situaciones que su hija no había podido revelar completamente. "Me estoy empezando a enterar de cosas que no sabía. Antes de morir me pidió perdón, me dijo que me amaba. No sé por qué nunca me habló de todo esto; yo la hubiera auxiliado, hubiera evitado esto", expresó entre lágrimas.
La mujer recordó que la última vez que vio con vida a Gemma fue esa mañana, cerca de las 6.20. "Yo la despedí y mi hija ya no volvió", relató. En la misma línea, Salinas sostuvo que la relación entre Gemma y Marín estuvo marcada por años de violencia.
"La persona imputada había sido denunciada previamente por hechos de violencia. Era una relación de aproximadamente 12 años, en la que Gemma sufrió hostigamientos permanentes, violencia física y psicológica", indicó.
Además, aseguró que la víctima habría sufrido situaciones de aislamiento y control económico. "En varias oportunidades permaneció encerrada durante días y el imputado incluso le impedía trabajar para que no pudiera sostener económicamente a la hija de ambos, de 11 años", explicó.
El pedido de justicia y la preocupación por la hija de Gemma
Uno de los mayores pedidos de la familia está relacionado con la hija de Gemma, una niña de 11 años que quedó en medio de una situación traumática tras el femicidio. Griselda aseguró que ahora el principal objetivo es acompañarla y protegerla, mientras buscan asistencia profesional para que pueda atravesar este proceso. "Yo creo que lo planeó. Me había dicho que la seguía hasta el trabajo y que tenía miedo de salir porque pensaba que él podía hacerle algo", sostuvo la madre de la víctima.
Y agregó: "Deseo que la Justicia le dé todos los años que le tiene que dar. Nadie me va a devolver a mi hija, pero quiero que se haga justicia. No quiero que esto le pase a nadie más".
La investigación por el femicidio
Gemma Álvarez fue asesinada el jueves 30 de julio, un día después de denunciar a su expareja y obtener una medida de restricción.
Según la investigación, la mujer circulaba en motocicleta por una zona cercana al predio de Chimbas cuando habría sido perseguida por Marín. El acusado, según la hipótesis fiscal, la habría alcanzado en un automóvil blanco, la embistió y luego la atacó con un arma blanca.
La autopsia confirmó que Gemma recibió 31 puñaladas, heridas que provocaron su muerte en el lugar. Tras el ataque, un penitenciario que se dirigía a su trabajo escuchó los pedidos de auxilio y observó parte de la escena antes de que el agresor escapara.
Marín permaneció prófugo durante varias horas hasta que vecinos alertaron sobre su presencia en una vivienda de Villa Obrera. Luego fue detenido y quedó a disposición de la Justicia, imputado por el femicidio de Gemma Álvarez.