Sin embargo, la familia del adolescente sostiene una versión completamente distinta. Aseguran que los policías ingresaron al lugar, consultaron por una persona y, ante la negativa, comenzaron a disparar. En ese contexto, denunciaron que se utilizaron tanto postas de goma como un arma calibre 9 milímetros.
El menor recibió impactos en la pierna derecha —con posible compromiso nervioso— y un disparo en el abdomen. Tras el episodio, fue trasladado de urgencia al Hospital Marcial Quiroga, donde permanece internado en estado delicado. En las primeras horas hubo confusión sobre su estado, incluso con versiones que indicaban su fallecimiento, luego descartadas por fuentes del caso.
El momento posterior al hecho fue caótico. Según el entorno familiar, varias personas intentaron resguardarse dentro de la vivienda, mientras asistían al adolescente y a otro hombre que se encontraba en el lugar.
Por ahora, no hay una reconstrucción oficial completa sobre cómo se desarrolló el procedimiento ni precisiones sobre el uso de la fuerza. Con un menor gravemente herido, un robo previo bajo investigación y versiones enfrentadas, la causa quedó bajo análisis judicial para esclarecer responsabilidades.