Por lo tanto, el proceso no terminó con la condena de primera instancia. Ahora comenzará una etapa en la que el tribunal de revisión deberá analizar los argumentos que presente la defensa y, eventualmente, la respuesta de las demás partes.
La estrategia defensiva estará enfocada en intentar modificar el resultado del juicio y obtener la absolución del médico.
La resolución que permitió el regreso de Maza a su domicilio no dejó sin efecto la condena ni significa que haya sido absuelto.
El cambio se produjo en la forma en que permanece privado de su libertad mientras continúa el proceso. En lugar de seguir alojado en el Servicio Penitenciario, cumplirá la medida bajo modalidad domiciliaria.
La defensa había planteado como alternativa la prisión domiciliaria y también cuestionó que una condena que todavía puede ser revisada se ejecute como si ya estuviera firme. El planteo incluyó además cuestiones vinculadas con el estado de salud del médico, señaladas por su defensa durante la audiencia.
El caso llegó a esta nueva etapa después de un juicio oral en el que Maza fue condenado por unanimidad a 7 años de prisión efectiva.
La sentencia correspondió a un único hecho por el que fue llevado a juicio. Durante el debate, las partes expusieron posiciones contrapuestas respecto de la prueba y de lo ocurrido durante la consulta médica.
Ahora, esa discusión volverá a una instancia superior. La defensa deberá presentar formalmente sus argumentos dentro del plazo previsto y será entonces cuando comience a definirse el camino que seguirá la sentencia.
Por eso, el dato central de la actualidad judicial del caso es que hay una condena, pero todavía no existe una sentencia firme.
Mientras se resuelven los recursos, Maza permanecerá en Jáchal bajo prisión domiciliaria. El próximo movimiento estará en manos de la defensa, que deberá formalizar la impugnación y buscar que el fallo sea revisado.