A partir de allí, el equipo fiscal —integrado por el ayudante fiscal Dr. Federico Pereyra y los especialistas Guadalupe Toledo, Federico Martínez y Gaspar Gaya— inició un minucioso rastreo técnico. El cruce de datos con empresas de telecomunicaciones y el análisis de redes abiertas (OSINT) permitieron vincular la línea telefónica y los dispositivos directamente con el domicilio de Díaz.
Con las pruebas recolectadas, el pasado 4 de febrero de 2026 se procedió al allanamiento de la vivienda del imputado. Durante el operativo, el personal policial secuestró diversos dispositivos electrónicos que resultaron clave para confirmar la maniobra delictiva.
En la sentencia, el tribunal dispuso:
Prisión preventiva: El condenado permanecerá alojado en el Penal de Chimbas hasta que la sentencia quede firme.
Decomiso: Se ordenó la incautación definitiva del teléfono celular utilizado para la distribución del material.
Sanitización: El resto de los equipos electrónicos secuestrados serán devueltos a los familiares del imputado tras un proceso técnico de limpieza de archivos.
Este caso marca un precedente importante en la provincia sobre el uso de herramientas tecnológicas y convenios internacionales para detectar y sancionar la explotación infantil en entornos digitales.